Lorena Sampedro: La ingeniera que enciende los motores del mundo

Álvaro Sevilla Gómez
Álvaro Sevilla RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

Sampedro, a las puertas del laboratorio tecnológico de Repsol.
Sampedro, a las puertas del laboratorio tecnológico de Repsol.

La ribeirense trabaja en un proyecto para Repsol y la Universidade de Vigo en el que buscan mejorar la eficiencia de combustibles y lubricantes en vehículos de alta gama

07 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Siempre queda algo por descubrir. Y también por mejorar. Como defiende James Clear, si cada día crecemos un 1 %, después de un año lo habremos hecho un 365 %. ¿Buena cifra, no? Pues en eso, en hacer mejorar y descubrir lo que muchos consideran prácticamente imposible, trabaja Lorena Sampedro Olveira (Ribeira, 1994). Poniéndonos poéticos, su rol es el de la persona que ayuda al mundo a moverse. Siendo prosaicos, esta ingeniera trabaja en mejorar la eficiencia de los motores que hacen girar las ruedas de coches, motocicletas y autobuses. Que corran y duren más, y que lo hagan con menos combustible. Su trabajo la llevó a Madrid, donde investiga para Repsol y la Universidade de Vigo cómo mejorar motores de altas prestaciones. Afirma que no puede contar mucho más. Una pena. Pero la confidencialidad es el precio a pagar por formar parte de un proyecto apasionante.

Antes de llegar con 26 años a una de las empresas más importantes de España, Lorena Sampedro estudió en la Universidade de Vigo. ¿Rama? Ingeniería de la Energía: «La verdad es que mentiría si dijese que lo tenía clarísimo. Pero sí sabía que se me daban bien las ciencias y que me gustaba la tecnología». Optó por la ciudad olívica por rebeldía: «Fue por llevarle la contraria a mi madre. Y también por aprovechar la nota media del bachillerato. Ingeniería de la Energía tenía más nota de corte y no quería desperdiciarla».

Lo que comenzó como un arrebato, la llevó más tarde a dar otro paso y matricularse en la Politécnica de Valencia. «Ingeniería de la Energía no te habilita como ingeniero superior y quería conseguirlo. Pensé que cuanto más lejos de Galicia mejor. Fue también por rebeldía», afirma entre risas. Allí completó su formación como ingeniera industrial: «Estuve tres años. Dos de ellos con el máster. Comencé a trabajar de auditora. Me gustaba mucho Valencia, pero era un trabajo muy político. No me motivaba nada».

La fortuna, o el trabajo de años atrás, tuvo sus frutos. Como dijo el economista americano Larry Summers: «Las cosas tardan en llegar más de lo previsto, pero después ocurren más rápido de lo que esperabas». Lorena Sampedro es la prueba. El cambio le llegó vía telefónica. «Me llamó un profesor de Vigo. Tenía un proyecto entre manos con Repsol. Me apetecía y además estaba desganada en mi trabajo. Era sobre investigación y desarrollo de nuevos combustibles y pensó en mi». No dudó en coger las maletas y aceptar el cargo en Madrid: «Fue todo muy precipitado. No tardé ni dos segundos en aceptar. Fui a Galicia dos semanas y luego me vine para trabajar».

Sin dudarlo

¿Por qué te eligieron a ti? «Supongo que por mi desempeño en motores, máquinas y mecánica. Supongo que también por mi actitud en las asignaturas. No me lo pensé. Era algo que encajaba conmigo». Aunque repite que no puede hablar demasiado sobre qué hace allí. Desgrana a grandes rasgos su cometido pasa por «estudiar el impacto de los combustibles y lubricantes en los vehículos de altas prestaciones. Son muchas horas de trabajo, test en banco de motor y simulaciones. Pero también paso muchas horas con mecánicos».

Todo ese caudal de datos conformará su tesis doctoral, en la que también trabaja con la Universidade de Vigo: «No le dedico tanto tiempo como me gustaría. Tiene que ver con mi día a día. Me gusta mucho, pero documentarlo todo me cuesta un poco más», confiesa entre risas.

Lorena Sampedro, a los cinco años, disfrutando del patinaje. Reconoce que esa pasión no la ha acompañado en el tiempo y que ahora prefiere el yoga y el pilates. «Te ayuda a desconectar. No me lo esperaba. Fui a probar y ahora se lo recomiendo a todo el mundo», afirma entre risas. Tiene claro que en la variedad siempre está el gusto.
Lorena Sampedro, a los cinco años, disfrutando del patinaje. Reconoce que esa pasión no la ha acompañado en el tiempo y que ahora prefiere el yoga y el pilates. «Te ayuda a desconectar. No me lo esperaba. Fui a probar y ahora se lo recomiendo a todo el mundo», afirma entre risas. Tiene claro que en la variedad siempre está el gusto.

Largo plazo

Sobre el futuro, esta vecina de la parroquia de Artes reconoce que «soy de vivir el presente. No me como mucho la cabeza. Creo que si te gusta algo y le dedicas tiempo, y ganas, siempre vas a tener trabajo. Me gustaría pasar una etapa en el extranjero, pero seguir en esa línea de coches y vehículos de alta gama».

Sobre su vida en Madrid, dice que «me gusta. Estoy muy a gusto. Y la verdad es que me he encontrado un montón de gallegos». Aprovechando la coyuntura, explica también el futuro de la energía en el mundo: «Creo que en la diversificación está el gusto y el éxito. Los combustibles fósiles no son del todo ecológicos, pero no se van a eliminar tan rápido como todo el mundo cree. Hay que ir progresivamente. E ir ocupando ese hueco con energías renovables». Pero su cometido no es solucionar ese problema. A ella le toca mejorar los motores que hacen girar el mundo: «Es un reto». Faltaría menos.