Las manos de Barbanza que ayudaron a sacar lustre a la catedral compostelana

Trabajó en la excavación de una cripta y en la puesta a punto de fachadas


ribeira / la voz

La catedral de Santiago, la gran joya del patrimonio arquitectónico de Galicia, luce desde diciembre nueva imagen, tras ser sometida a un ambicioso proyecto de restauración. En esas obras que sirvieron para rejuvenecer el edificio más buscado por los miles de peregrinos que cada año viajan a la comunidad hubo representación de Barbanza. El arqueólogo Ezequiel Lago (Ribeira, 1992) participó tanto en las excavaciones que se llevaron a cabo en el interior del templo como en los trabajos del exterior, que tenían como principal fin sacar lustre a unas paredes que acusaban el paso del tiempo y los efectos de la lluvia y la humedad.

La misión que tenía el ribeirense cuando se desplazó a Santiago era participar en el equipo encargado de la excavación de una cripta en la Catedral vieja. Él no puede revelar los tesoros que allí se descubrieron, pero aseguró que se trata de «hallazgos interesantes que permitirán arrojar luz sobre cómo era el entorno de la Catedral y las actividades que allí se realizaban».

Durante su estancia en Compostela, Ezequiel Lago también colaboró en tareas de albañilería y cantería realizadas en la fachada de A Quintana, la Porta Santa y las cubiertas del majestuoso edificio. Encintar, picar juntas y colaborar en la recuperación de algunos pináculos fueron algunos de sus cometidos: «Hay pináculos que pesan más de 500 kilos y había que separar sus piezas, unas diez, para repasarlas y volver después a unirlas».

El ribeirense no duda al afirmar que su aportación a la restauración de la catedral ocupará a partir de ahora un lugar privilegiado en su currículo: «Es una experiencia irrepetible, ¿cuándo se volverá a acometer una actuación de este calibre en el edificio? No creo que las generaciones actuales veamos esas obras».

Además, el tiempo que pasó trabajando en el conjunto le permitió disfrutar como pocos pueden hacerlo de los atractivos de la joya del patrimonio gallego: «Tuve ocasión de estar en zonas a las que rara vez puede acceder el público y ver estancias que son totalmente inaccesibles. Me impresionó mucho ver a los compañeros trabajando en el altar mayor, seguir el desmontaje de los enormes andamios y ver el resultado, quedó espectacular». También se siente afortunado por haber tenido la oportunidad de ver a escasos centímetros todas las figuras de la Porta Santa.

Como seguro que les ocurre al resto de sus compañeros y, sobre todo, a los visitantes de la Catedral, Ezequiel Lago se muestra impresionado con el resultado final de la actuación realizada: «Ver como estaba el edificio cuando llegamos, con las paredes verdes, y como quedó, con la piedra en perfecto estado, es asombroso». Manifiesta que sus partes preferidas del conjunto son las capillas que están alrededor del altar mayor.

Misiones en la comarca

Las manos de este ribeirense también contribuyeron a sacar a la luz algunos de los numerosos restos arqueológicos que pueblan el subsuelo de Barbanza. Lleva una década colaborando en las excavaciones de Neixón y también participó en varias de las campañas realizadas en los yacimientos de Coto do Espiño y Chan do Cerqueiro, en la sierra barbanzana. Además, dirigió una pequeña actuación en A Misarela (A Pobra) y, más allá de las fronteras de la comarca, trabajó en el castro de Vigo y en A Lanzada.

Asegura que los yacimientos barbanzanos le sirvieron de escuela: «Aquí aprendí a excavar y estoy convencido de que todavía hay mucho por descubrir, pero a veces es difícil aunar intereses económicos y científicos». Le gustaría que se le diera continuidad a los trabajos en Coto do Espiño y Chan do Cerqueiro: «Allí hay cantidad de material y seguro que proporcionaría una información muy interesante».

A corto plazo, el sueño de Ezequiel Lago es participar en alguna excavación en la provincia de Lugo, sumergiéndose así en los tesoros de la época romana. Más allá de eso, solo aspira a seguir sumando actuaciones desde su profesión de arqueólogo: «Me gustaría divulgar lo que tenemos en casa, pues muchas veces no le damos valor».

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