Sara Pérez: La joven que deja su huella en la piel

La tatuadora boirense sube sus diseños a Instagram, donde acumula más de 10.000 seguidores


Ribeira

Buscar, hasta encontrarse. La boirense Sara Pérez siempre fue una apasionada del dibujo, pero en su etapa de estudiante no sabía muy bien qué camino tomar para el futuro. Los estereotipos ligados al mundo del arte la llevaron a optar por una salida que no le convenció, por eso hizo oídos sordos a las voces de fuera y apostó todo por lo que de verdad le llenaba y le hacía feliz. En su etapa en bachillerato era habitual que la gente le pidiera que le dibujara retratos a boli y los primeros cantos de sirena del tatuaje llegaron a sus oídos, aunque sonaban lejanos.

En sus ratos libres se dedicaba a hacer caracterizaciones, maquillajes y a realizar dibujos en la piel. Parecía que Pérez empezaba a encontrar su sitio y se matriculó en la Escuela Stick Art Studio de Barcelona. «Gustábame moito a parte artística da maquillaxe. Chamábame moito a atención traballar en cine ou teatros maquillando, pero para iso antes tiña que facer currículo», cuenta la boirense. Volvió a casa, empezó a trabajar en peluquerías y abrió una cuenta de Instagram en la que subía imágenes maquillándose. No dejó de lado su faceta como dibujante, y los cantos de sirena del tatuaje regresaron, esta vez con más fuerza.

Su irrupción en el mundo de la tinta fue relativamente rápida. No encontró una formación específica, así que realizó el curso Higiénico Sanitario y contactó con tatuadores para poder aprender con y de ellos. «Recibín moitas negativas ata que falei con David Coellos, de Siete Gatos de Gondomar, e díxome que si», afirma. El tatuador le enseñó lo básico y Pérez lo absorbió todo enseguida.

«Fixen unha pequena inversión e comprei todo o necesario. Practicaba en brazos de silicona e logo comecei a fixarme en outros tatuadores para buscar ideas e seguir aprendendo», precisa Pérez, que usó su propia piel como lienzo.

Línea fina

Desde que cogió por primera vez la aguja de tatuar tuvo claro que quería desarrollar un estilo concreto, el de la línea fina. «

Enfoqueime aí para darlle un toque particular ás tatuaxes. Son finos, elegantes e limpos

», apunta Pérez. La boirense apenas lleva tatuando desde el verano de 2019, pero sus diseños y sus dibujos en la piel son tan característicos que empiezan a ser reconocidos en el mundillo y entre los aficionados.

El trabajo de la joven de 23 años empezó a despuntar durante el confinamiento, cuando abrió una cuenta de Instagram en la que compartía los tatuajes que iba realizando. Este impacto se vio multiplicado cuando este verano dos influencers se pusieron a disposición de su imaginación y de sus manos para grabarse la piel. «Faláronme Michenlo e Marta Rimbau porque se querían tatuar e o meu estilo gustáballes. Estaban de vacacións por aquí preto e quedamos para o traballo», afirma.

Una vez hechos los tatuajes, los dos influencers los compartieron en sus cuentas mencionando a la de Sara, lo que se tradujo en un importante crecimiento de sus seguidores. La boirense ya superó la barrera de los 10.000 y entre ellos hay gente de toda España. Otro efecto derivado del paso de Michenlo y Rimbau por la aguja de Pérez fue una avalancha de reservas para tatuarse con ella. «Teño lista de espera dende setembro. Pero non só de xente da comarca e de Galicia, tamén hai de Asturias e de León», manifiesta.

Gran impacto

La popularidad del trabajo de Sara creció tanto en tan poco tiempo que aún está asimilando la repercusión. «Na túa vida tes ídolos, pero non te esperas que alguén che admire a ti polo que fas. Significa moito que á xente lle guste o que realizo». Tanto impacto tienen sus diseños y su estilo que incluso pasaron por su aguja personas que siempre habían rechazo los tatuajes.

La tinta también recorre el cuerpo de Sara. De los 16 dibujos que tiene grabados en diferentes colores tan solo dos son obra de otras manos. «En Galicia non atopei xente que fixera o estilo que me gusta, por iso optei por tatuarme a min mesma», explica. Ahora tiene la cabeza dividida en tres frentes: los tatuajes, el maquillaje y la apertura de su estudio, que espera materializar lo antes posible.

Ahora el mundo de la tinta ocupa la mayor parte de su tiempo, pero nunca dejó de lado su otra pasión. La boirense sigue maquillando, sobre todo para ocasiones especiales como bodas o fiestas.

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