Autónomos y microempresas constituyen el 90 % del tejido económico de Barbanza

En la comarca hay 11.000 negocios, y solo 11 tienen más de cien asalariados


Ribeira / La Voz

La comarca de Barbanza tiene en la industria conservera un pilar fundamental para el empleo y el desarrollo económico de la zona, sin embargo, el peso que, proporcionalmente, tienen las grandes compañías en el tejido empresarial es ínfimo. El minifundio tan practicado en ámbitos como el agrícola o el forestal también tiene su reflejo en la economía, puesto que el 90 % de los negocios que contribuyen al dinamismo de los 11 municipios barbanzanos lo constituyen autónomos y microempresas.

Esto explica el esfuerzo que están haciendo las distintas Administraciones para impulsar programas de apoyo para que los pequeños negocios puedan sortear la crisis derivada de la pandemia del covid-19. A través del PEL Reactiva, Diputación de A Coruña y concellos pusieron en circulación más de 1,9 millones de euros en ayudas, de las que se beneficiaron 1.570 autónomos y microempresas.

Más autónomos

Esta cifra es solo la punta del iceberg de un tejido empresarial formado por 11.013 firmas, según los datos actualizados publicados por el Instituto Galego de Estatística (IGE) hace unos días.

De esos más de 11.000 negocios en funcionamiento en la comarca de Barbanza, un total de 7.618, es decir, el 69 %, son autónomos que realizan su trabajo en solitario, mientras que las microempresas que cuentan con uno o dos asalariados son 2.187. Si se suman ambos estratos, resulta que el 89 % de las firmas barbanzanas tienen un máximo de dos trabajadores, mientras que por debajo de diez empleados existen en la comarca 10.753.

Por contra, en el conjunto del área barbanzana tan solo hay 20 compañías que tengan en nómina a más de 50 personas, y 11 que superen el centenar de contratos laborales.

Nuevos emprendedores

Pese a que el 2020 fue un año especialmente complicado, en la comarca nacieron nuevas propuestas de negocio, algunas al amparo de programas impulsados por las Administraciones. Es el caso de Laflora, el proyecto de producción musical detrás del que se encuentra el noiés Antón Freire. Aunque su iniciativa empresarial acaba de comenzar su andadura de la mano del Emprende Lab promovido por el Concello de Boiro, procede del mundo asociativo y cuenta con un equipo de 15 personas, con lo que la suya es una de las 165 empresas barbanzanas con más de diez empleados. Pese a las dificultades, Freire señala que «hai que manter a ambición».

Sus expectativas a corto y medio plazo, si un nuevo confinamiento obligado por el covid no frustra sus planes, son buenas. Aunque las reticencias de los concellos a la hora de programar actividades juegan en su contra, cree que hay mercado para su producto: «Neste momento búscanse basicamente actividades que non concentren a un número elevado de persoas, que é o tipo de propostas que ofrecemos nós».

Laflora es un proyecto que pretende acercar la música y la cultura urbana a un público joven a través de actividades muy dinámicas basadas en las nuevas tecnologías: «É posible facer rap co mando dunha videoconsola ou música con froitas, por exemplo. Tamén temos un curso de oito horas para aprender a facer música urbana». De momento, la fórmula funciona: «Todos os cursos que fixemos foron un éxito».

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