La venta a grandes áreas comerciales permite reflotar el sector mejillonero

Las previsiones apuntan a una buena campaña de Navidad, si la toxina lo permite


ribeira / la voz

La pandemia está provocando un auténtico revolcón en la mayoría de los sectores productivos de las rías de Arousa y Muros-Noia. Uno de los más importantes y que da trabajo a cientos de familias es el mejillonero. El colectivo mira con recelo el futuro, y tiene las esperanzas puestas en las fiestas navideñas para que la venta de este marisco levante el vuelo y recupere su estatus, tanto en los mercados nacionales como internacionales, que se vieron muy afectados por las restricciones. A pesar de los problemas, fuentes del sector destacaron que la crisis la están capeando bastante bien hasta el momento. Reconocen que hubo un importante descenso en las ventas, pero que se vieron compensadas con el aumento de pedidos de grandes superficies comerciales y cadenas de alimentación, que incrementaron su facturación de forma considerable.

El presidente de Opmega, Ricardo Herbón, comentó que hasta ahora la campaña ha sido bastante irregular, y «esperamos que para as festas poidamos vender algo máis». El dirigente indicó que el verano «foi bastante ben, e incluso para a industria vendemos practicamente o 80 % da produción».

Herbón reconoció que en la organización notaron un descenso en los pedidos por las restricciones en muchas ciudades, el cierre de la hostelería y la importación a Italia y Francia, «pero compensounos o aumento que notamos das grandes áreas comerciais e de cadeas de supermercados de implantación nacional. A xente seguiu consumindo mexillón pero a través de outros mercados». El portavoz de Opmega afirmó que las perspectivas para Navidad son buenas.

El mejillonero muradano Manuel Rama reconoció que están más preocupados por la evolución de la marea roja que de la campaña navideña. «Levamos un mes pechados por culpa da toxina e non se sabe canto pode durar». Esta anomalía llega cuando «o marisco está cheo e nunhas excelentes condicións para o seu consumo, pero agora xa non depende de nós».

Por su parte, Juan Fungueiriño, miticultor de Ribeira, indicó que es optimista en cuanto a la demanda en las próximas semanas: «Nós prevemos unha boa campaña, aínda que non se sabe como se vai comportar o sector, pero nótase que a xente pregunta como está o produto». El ribeirense resaltó que los pedidos se resintieron desde la pandemia, «pero a caída suavizouse polo aumento da demanda das cadeas de distribución e supermercados».

Mismos kilos

El responsable de Amevila, de Vilanova, Manuel Janeiro, comentó que el colectivo que preside apenas se resintió desde que se decretó el confinamiento por el coronavirus, allá en el mes de marzo. «Nós estamos vendendo máis ou menos os mesmos quilos de mexillón que o ano pasado. Somos unha organización pequena que mantemos os pedidos dos nosos clientes habituais».

El principal inconveniente con el que se encuentran en la actualidad, según Janeiro, es la situación de la toxina. «Levamos un mes parados por esta eventualidade e non se sabe como vai evolucionar. Estamos á espera de que a cousa mellore para poder volver a sacar mexillón».

El portavoz de esta asociación de Vilanova reconoció que para las celebraciones de Navidad, «temos pedidos de abondo e os profesionais xa están a preguntar e a facer encargos», por lo que se prevé «unha boa campaña», aunque explicó que todo dependerá de la evolución de la marea roja. El único inconveniente que observa es que: «O mexillón segue a estar barato. Págase como hai moitos anos», señaló Manuel Janeiro.

Amegrove detectó una caída de más de un 30 % con respecto al último ejercicio

La exportación es un complemento importante para el sector mejillonero de la ría de Arousa en mercados de países como Francia, Italia y Grecia. La pandemia la frenó en seco y, según el presidente de una de las agrupaciones más importantes de Galicia, Paco Padín, de Amegrove: «A nosa entidade notou moito a baixada da venda para eses países». Pero el descenso de los pedidos del extranjero no fue el único inconveniente para el sector que se agravó con el cierre de la hostelería, lo que provocó que, «teñamos un descenso nas vendas de entre un 30% e un 40 % menos que o ano pasado».

La incertidumbre sobre la actividad para las próximas fiestas se cierne sobre los bateeiros, ya que «agora mesmo están pechados varios polígonos e estamos a expensas de como evolucione». Las grandes cadenas de distribución están siendo, «unha boa saída pois aumentaron os seus pedidos pero caeron outros». Eso sí, las previsiones para Navidad, «son boas», dijo Padín.

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