«Si lle vai ben ao bar de enfronte, vaime ben a min»

Ayudar a salvar la hostelería. Eso es lo que se propone la tienda Andrade Mar, que hará un descuento directo del 20 % si se enseña el tique de una consumición


RIBEIRA / LA VOZ

El coronavirus ha convertido a la hostelería en su particular saco de boxeo, en el que los golpes cada vez son más fuertes, y la situación de muchos bares, cafeterías y restaurantes comienza a pender de un hilo. Aunque la comarca se está librando del cierre que ya sufren estos negocios en 67 concellos de Galicia, la situación se ha vuelto muy complicada, y por eso Eduardo Martínez se ha propuesto hacer todo lo que esté en su mano para arrimar el hombro. Así, acaba de lanzar una original campaña para echar un cable a todos los bares de Noia, ya que ofrece un descuento directo del 20 % en ropa y calzado náutico de su comercio -Andrade Mar-, solo con enseñar el tique de una consumición, sin importar su valor.

«A hostalaría está levando as culpas de todo e non é xusto. Pensamos nunha forma de poder axudar e de darlle un pouco de felicidade aos nosos compañeiros, porque si lle vai ben ao bar de enfronte, vaime ben a min», apunta el noiés. Explica que en una economía local, todo va en cadena, y de lo que se trata es de que haya movimiento en todos los negocios, «porque a xente que vai a un bar, tamén pasa despois polas tendas. Eu penso que é fundamental que nos apoiemos uns aos outros. A min encántame que a eles lles vaia ben, porque iso é bo para todos».

Demonizar al sector

Eduardo Martínez es muy crítico con algunas informaciones y decisiones que se han tomado por parte de las distintas Administraciones, y en las que parece que se quiere demonizar el sector de la hostelería: «Dan a entender que a xente que se porta ben está na casa, e a que se porta mal está nos bares. Que as persoas que están nos bares están incumprindo as normas e non é así», apunta, para luego recordar que gran parte de los contagios que se están registrando se producen en el ámbito familiar.

En este sentido, el comerciante noiés quiere resaltar la gran implicación del sector, que ha reducido aforos y extremado las medidas de higiene. «Non paran de desinfectar todo, penso que ata se podería comer no chan dalgúns locais de tanto que limpan. Algún desinfecta máis que nalgún quirófano e, sen embargo, son os que saen peor parados».

El comerciante también rompe una lanza a favor de los jóvenes, y dice que no se les puede culpar si están en un bar cumpliendo las normas, como puede hacer cualquier otro cliente. «Todos fomos novos, e eles xa teñen bastante con vivir esta situación e todas as prohibicións que hai», destaca el empleado de Andrade Mar.

Confiesa que, aunque la incidencia del virus en la villa noiesa llegó a ser preocupante durante varios días -estuvo en alerta roja por covid la semana pasada-, cree que la situación se ha tranquilizado y que los brotes se controlaron a tiempo. Sin embargo, también es consciente de que, en parte motivado por ese miedo a los contagios, o porque se cerraron muchos concellos para frenar a expansión del virus, parece que la gente del concello se ha autoconfinado.

Cuando más lo ha notado es los domingos, puesto que como hay mercadillo, abren todos los negocios. «Pero os dous últimos foron penosos, non había ningún ambiente, nin nos bares nin nas tendas. Como bos galegos temos que buscar culpables e dicimos que foi polo mal tempo, pero todo inflúe», apunta, para insistir en que salvar la hostelería ayudará a salvar el comercio.

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