«Este ano tocoume o gordo, perdín un bebé e agora tiven que pechar a perruquería»

El positivo de un cliente obligó a Montse García a bajar la verja de su negocio y ponerse en cuarentena, una situación que se une a su «annus horribilis»

Montse García continúa en cuarentena y espera que la semana próxima pueda reabrir la peluquería
Montse García continúa en cuarentena y espera que la semana próxima pueda reabrir la peluquería

ribeira / la voz

El 2020 se presentaba para la mazaricana Montse García Castelo como uno de los mejores de los últimos años: estaba embarazada de su segunda hija, y su negocio -la peluquería Ghedellas- atravesaba por un gran momento. Pero, a veces, la vida de algunas personas pasa por circunstancias que distan mucho de ser de color de rosa, y a ella más bien se le pintó todo de negro.

El confinamiento la dejó sin trabajo y sin ingresos durante varios meses, y a ello se unió que tuvo que despedirse de su bebé de la peor de las maneras. «Cando estaba de algo máis de catro meses, fixéronme unha analítica e saía que a nena podería ter síndrome de Down. Así que para confirmalo me realizaron unha biopsia corial para sacar líquido da placenta. Con esta proba hai un 1 % de posibilidades de romper a bolsa, e ese 1 % fun eu», apunta. Sin embargo, no se enteraría de que la niña había fallecido hasta un mes más tarde, cuando fue a hacer una ecografía y no encontraban el latido. «Cando me chegaron os resultados da biopsia dicían que a nena estaba perfectamente, e estiven un mes con ela na barriga sen saber que estaba morta», recuerda la mazaricana, que tuvo que someterse a un parto inducido para dar a luz a su segunda hija.

Confiesa que el impacto psicológico «é tremendísimo. Non paras de pensar que fixeches mal, che botas a culpa, e aínda hoxe estou lambéndome as feridas», reconoce la joven, que tuvo que vivir este mal trago en pleno confinamiento, con todo lo que eso suponía.

Otro revés

Montse García se refugió en el trabajo, y como es una persona positiva «que estou acostumada a non estar parada», siguió adelante. Pero el coronavirus le tenía guardado un segundo revés. Hace unos días un cliente que fue a su peluquería dio positivo en covid, y le obligaron a cerrar el negocio y a estar en cuarentena diez días, a pesar de que su prueba fue negativa. «Eu vivo coa miña nai e a miña filla, e elas podían saír e entrar da casa sen problema porque non tiveron contacto directo con esa persoa, pero si comigo. Non entendo nada», se cuestiona la mazaricana. Finalmente a su pequeña de 3 años también le hicieron el test -que confirmó que no tenía el virus-, pero a su progenitora no le llegaron a realizar la PCR, «porque parece que non queren gastar deses palitroques na xente maior», critica.

Confiesa que la cuarentena la está llevando bastante mal, porque no para de darle vueltas a todo el dinero que está dejando de ganar y que tiene que seguir pagando facturas. «Dóeme a cabeza só de pensalo. Levo desde os 15 anos traballando e loitei moito porque o negocio funcionara, e agora por unha tontería podo perder clientes. Hai moitos que van a esperar, e xa teño varias citas, pero hai outros que non están dispostos a facelo».

Montse García quiere que esta pesadilla acabe cuanto antes, que la semana que viene le hagan la segunda prueba que confirme que está libre del virus y que pueda reanudar su vida. «Este ano tocoume o gordo, perdín un bebé e agora tiven que pechar a perruquería. Menos mal que non din positivo en coronavirus, porque era o que me faltaba», lamenta la joven.

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