Las fiestas privadas generan más de un centenar de quejas en Barbanza

Ribeira se coloca a la cabeza de concellos donde más ha tenido que actuar la policía


ribeira / la voz

La nueva normalidad que llegó tras la desescalada impuso una serie de horarios y restricciones que han derivado en que muchos vecinos de Barbanza hayan optado por organizar celebraciones en sus propias viviendas, fiestas que en muchos casos acaban recibiendo la visita de la Policía Local o de la Guardia Civil porque se arma más jaleo del debido o se supera el aforo permitido. Desde el verano hasta ahora se han registrado más de un centenar de quejas por estos festejos privados, y en muchos de ellos las fuerzas del orden tuvieron que acabar desalojando los inmuebles porque había demasiados invitados.

La capital barbanzana se sitúa, con mucha diferencia, a la cabeza de este tipo de celebraciones a las que han tenido que acudir los agentes municipales a poner orden. Han sido cerca de 70, de las que la mayoría -unas 45- tenían lugar en un viviendas situadas en el casco urbano ribeirense, aunque también hubo bastante casos en pisos y casas de Palmeira y Aguiño (seis en cada parroquia), así como en Corrubedo, Olveira o Castiñeiras (cinco). Según explicó el jefe de la Policía Local de Ribeira, José Manuel Bretal, afortunadamente nunca hubo que lamentar ningún altercado grave cuando llegaron los agentes. «En todos los casos terminaron la fiesta nada más decírselo la patrulla policial, sin ninguna incidencia y siempre con buena disposición por parte del responsable», destacó.

El otro concello en donde también se ha tenido que actuar es en Boiro, donde cada mes se suelen contabilizar una media de entre cuatro o cinco llamadas de vecinos alertando del excesivo ruido que sale de determinadas viviendas y pisos del casco urbano a horas intempestivas, aunque fue en agosto donde hubo una mayor incidencia. También en varios puntos de Porto do Son se tuvo conocimiento de que había algunas fiestas que se estaban desmadrando, pero fue en Portosín donde se registraron más denuncias telefónicas en este sentido. En este caso se trataba siempre del mismo inmueble que estaba alquilado por unos turistas madrileños, que tuvieron que ser apercibidos en varias ocasiones por las fuerzas del orden.

Según las distintas policías locales, el perfil habitual de los organizadores de estos encuentros domiciliarios suele ser el de un visitante que utiliza su piso de alquiler para invitar a sus amigos, o el de jóvenes de la comarca que, debido a que este año se cancelaron todas las celebraciones en los concellos, deciden festejarlas por su cuenta. Además, siempre suelen coincidir en las noches de los viernes y sábados, y las llamadas de alerta de los vecinos se registran pasada la medianoche.

Servicio nocturno

En otros concellos de la comarca no han tenido tantos problemas con este tipo de celebraciones, y es debido también a que muchos de ellos no cuentan con turno de noche de la Policía Local. De hecho, aunque en municipios como Muros y Carnota se ha incrementado considerablemente la población en la época estival, no se tuvo que intervenir en ninguna fiesta de carácter particular. Sin embargo, sí hubo que desalojar a un grupo de cerca de 40 jóvenes que a principios del verano decidieron organizar un botellón en la playa carnotana. Al final, fueron castigados y obligados a limpiar este arenal.

Por otro lado, últimamente las policías locales han tenido que redoblar esfuerzos para poder cumplir las nuevas normativas derivadas de la crisis sanitaria. El control del uso de mascarillas, el aforo de las terrazas y los horarios de cierre de los locales de hostelería están a la cabeza de las denuncias que más se han formulado desde el verano en los términos barbanzanos.

 

Las fuerzas del orden alertan de un incremento de los positivos por alcoholemia

La población ha tenido que cambiar de hábitos debido a la pandemia y, en las últimas semanas, las fuerzas del orden barbanzanas han constatado que se ha incrementado la cifra de conductores que han dado positivo por alcoholemia. Además, estos infractores suelen ser detectados durante el horario de tarde, cuando antes solían ser interceptados por las noches.

La explicación a esta situación se debe a la obligación de cerrar los locales de ocio nocturno a la una de la madrugada, lo que ha provocado que muchos clientes decidan comenzar a beber mucho antes. Según afirman varios hosteleros, ahora hay muchos barbanzanos que prefieren ir de comida en lugar cenar, y a media tarde algunos deciden ponerse al volante con una tasa de alcohol por encima de la permitida.

De hecho, en los últimos fines de semana, tanto en Ribeira, como en Rianxo, Porto do Son y Boiro, fueron localizadas varias personas que iban dando bandazos en sus vehículos y que, al realizarles la prueba de alcoholemia, arrojaron resultados que incluso cuadriplicaban el límite establecido por la DGT (0,25).

Sentidiño

Las cosas no están para celebraciones y, por mucho que uno quiera evadirse de la triste realidad que cada día regala el coronavirus, hay que ir con sentidiño. Se está demostrando que la mayoría de los contagios no se producen ni en los puestos de trabajo ni en los colegios, sino en la reuniones familiares y de amigos, donde se baja la guardia y el virus acaba campando a sus anchas.

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