Los concellos pagaron 10 millones de deuda durante el estado de alarma

Paradójicamente, el covid-19 contribuyó a agilizar el pago de facturas, aunque en seis ayuntamientos se incumple el plazo legal

El Concello de Noia tiene pendiente un expediente de crédito para pagar facturas de la obra de construcción del Museo do Mar
El Concello de Noia tiene pendiente un expediente de crédito para pagar facturas de la obra de construcción del Museo do Mar

Ribeira / La Voz

Los optimistas irredentos son capaces de verle el lado positivo a las cosas por muy negra que sea la situación, y eso es aplicable incluso en medio de una crisis sanitaria. La pandemia de covid-19 ha causado importantes quebraderos de cabeza a las Administraciones, de la estatal a los concellos, pero como no hay mal que por bien no venga el estado de alarma contribuyó a desatascar facturas que los ayuntamientos tenían pendientes de pago. De hecho, durante esos tres meses, los entes locales despacharon diez millones y medio de euros de deuda con sus proveedores, según los datos recopilados por el Ministerio de Hacienda.

María Maneiro, teniente de alcalde de Porto do Son, explicaba que la parálisis de la actividad administrativa, con la suspensión de plazos y de la atención presencial a los ciudadanos en los departamentos municipales, permitió agilizar el abono de facturas que había pendientes. Además, salvo los gastos ordinarios, también disminuyó el volumen de recibos tramitados, una conjunción de factores que favoreció el pago de más de 10,4 millones entre el período de marzo a junio, dos millones más de los liquidados por los concellos barbanzanos en los tres meses anteriores.

Esto se traduce también, salvo excepciones, en la reducción del período medio de pago (PMP) a proveedores de los ayuntamientos de la comarca. Con todo, la mayoría de las entidades locales incumplen el plazo máximo fijado por la legislación para el abono de facturas, que es de 30 días.

Los dos extremos

Un caso llamativo es el del Concello de Outes, que pasó de las 44 jornadas de demora en los pagos del primer trimestre de este año a menos de siete en el período comprendido entre marzo y junio.

También llama la atención, pero por lo contrario, lo que ocurre en Carnota, donde los proveedores esperan hasta 255 días para cobrar. El PMP establece una media, lo cual no quiere decir que todas las deudas tarden tanto tiempo en saldarse. De hecho, el regidor carnotano explicaba que la mayoría de los recibos están prácticamente al día y que son desacuerdos con la empresa encargada de la gestión del servicio de agua y saneamiento los que trastocan la facturación.

En el límite del plazo legal de pago se encuentra el Concello de Porto do Son (31 días), cuya teniente de alcalde explicaba que las facturas de carácter ordinario se abonan con un retraso de entre 15 y 20 y que, generalmente, son las certificaciones de obras las que suelen sufrir más retraso.

También el alcalde de Noia, Ayuntamiento que realiza sus pagos con 48 días de demora, aludía a certificaciones de proyectos importantes como el del Museo do Mar para explicar la tardanza en los pagos: «Nos vindeiros días entrará en vigor un expediente de crédito para o abono de diversas facturas e irase normalizando a situación. O problema destes expedientes é que teñen un período de exposición pública que hai que cumprir e iso retrasa todo». Además de Outes, solo cumplen el plazo legal de pago a proveedores Mazaricos (16), Ribeira (28) y Lousame (29).

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