Julio Martínez: El ribeirense que dio vida a Lobezno y Thor

Orgullo Barbanzano | Ilustró las revistas más destacadas durante el bum del cómic en España y hasta coqueteó con Marvel


ribeira / la voz

De niño, como a casi todos, le gustaba plasmar sobre el papel las ideas que flotaban por su mente. Pero lejos de desaparecer con los años, la atracción que Julio Martínez Pérez (Ribeira, 1956) sentía por el dibujo fue a más, hasta el punto de llevarlo a Barcelona con el objetivo de estudiar Bellas Artes. Cambió de planes, algo de lo que aún se arrepiente hoy en día, cuando se le abrieron las puertas del mercado laboral y acabó formándose de manera autodidacta hasta convertirse en Das Pastoras, un ilustrador que ha logrado traspasar fronteras, atravesando incluso las puertas de la editorial de cómics estadounidense Marvel.

El fanzine Zero marcó el arranque profesional de este dibujante para el que Ribeira sigue siendo su patria, aunque con tres años se fue con su familia para Vigo y tras cumplir con la mili hizo las maletas rumbo a Cataluña, donde sigue residiendo. Beroy, Ferry, Antoni Garcés, Miguelanxo Prado y Mike Ratera formaban parte en aquella época de su mismo equipo. Pese a su pasión por el mundo del cómic, los comienzos no fueron fáciles: «En aquellos momentos, yo no tenía ni idea de esto. Hice mis primeras historietas en un folio, recortando de aquí y de allá».

Pero su currículo no tardó en engordar. A medida que se iba formando, iban también aumentando las publicaciones en las que Das Pastoras estampaba su firma. Durante el bum del cómic para público adulto, dibujó para las revistas más destacadas de España, como Comix Internacional, Zona 84, El Víbora, Madriz, Cimoc, Más Madera o Europa Viva. A finales de los 80, sus ilustraciones animaron El Jueves y ya en la década de los 90 se sumergió en la serie Kafre, con el guionista Enrique Sánchez Abulí.

Repasando su trayectoria, Julio Martínez reconoce que fue un gran error no haber cumplido el propósito que lo llevó a Barcelona cuando era joven: «Fui aprendiendo a media que iba trabajando. Una pena, porque el autodidacta tarda mucho más en evolucionar y mejorar. Hay un montón de técnicas que las descubres demasiado tarde».

Pasos firmes

La ciencia ficción fue en aquella época la etapa dorada de la ilustración en España, el eje temático de Das Pastoras: «Me gustaba y era relativamente fácil para dibujar, puesto que no requería una documentación previa. Ahora todo es diferentes, porque Internet te permite acceder a muchos contenidos». La forma en la que el ribeirense recreaba universos ficticios convenció a Francesc Matas Salla, director de Joc Internacional, una editorial barcelonesa especializada en juegos de rol y guerra que lanzó la versión española del famoso Stormbringer. Además de firmar numerosas ilustraciones y portadas, llegó a situarse en la primera fila del equipo artístico de la firma hasta que cerró, a finales de los 90.

Antes de que el imparable bum de los formatos digitales ensombreciera las ilustraciones en papel, Julio Martínez daría el salto al mercado internacional. Sus dibujos llegaron a Francia con Los Heresiarcas, un cómic sobre brujería con guion de Carlos Portela, y Castaka, al que Alejandro Jodorowsky puso el texto. Incluso tuvo ocasión, en el 2009, de darle vida a Lobezno y Thor, dos de los personajes principales de la editorial estadounidense Marvel.

Aunque recuerda con cariño la mayor parte de sus creaciones, Das Pastoras reconoce que es incapaz de ver algunas: «Noto la falta de conocimientos que tenía cuando las hice. Las dibujaría de nuevo e incluso gratis; pero bueno, es cierto que los fallos están para aprender». En una trayectoria como la suya, que comenzó de la nada hasta llegar a lo más alto, asegura que cada escalón es importante, consciente de que el salto al mercado internacional fue decisivo: «Conseguí vivir de lo que me gustaba, la que era mi afición».

Nuevos caminos

El mundo del cómic no atraviesa su mejor momento en España, lo que llevó al dibujante ribeirense a buscar nuevas sendas, siempre sin abandonar su sueño de la infancia. Reparte el tiempo de trabajo entre el diseño de portadas y carteles con la realización de ilustraciones por encargo, plasmando en obras siempre originales su visión sobre conocidos personajes o creando los suyos propios. No hay idea ni guion, pero la esencia de las historietas sigue estando muy presente en cada trazo que se escapa de las manos de Das Pastoras.

A él no le gusta mirar al pasado con nostalgia. Se conformaría con haber llegado a donde está «sabiendo más de lo que sé». Reconoce que siempre queda algo en el tintero, algún sueño por cumplir. En su caso, podría ser haberse adueñado por completo, a nivel de ilustraciones pero también de guion, de una historia o incluso de una serie.

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