Álvaro Urquijo: «En un acústico hay más cercanía, pero no por ello es menos divertido»

El grupo madrileño actúa este sábado en el entorno del Mosteiro da Fervenza


ribeira / la voz

Parecía que iba a ser un año redondo: cuatro décadas sobre los escenarios, nuevo disco para promocionar -Mi paraíso-, y miles de kilómetros a la vista para cruzar España de punta a punta y reencontrarse con los fans de Los Secretos. Pero el coronavirus destapó la caja de los truenos y, aunque ellos se sienten unos privilegiados, «porque hemos podido hacer conciertos», el panorama no se presenta nada alentador. Álvaro Urquijo, junto con Ramón Arroyo y Jesús Redondo estarán este sábado -a las 19.00 horas, en el Mosteiro da Fervenza-, un entorno natural que intentarán convertir en un pequeño paraíso donde desconectar de todo el ruido de la pandemia.

-¿Qué se encontrará el espectador en este concierto acústico?

-Es un formato de piano, dos guitarras y voz, y aunque la gente puede decir: ‘¡Uy, qué rollo!', es todo lo contrario. Cuando empezamos a hacerlo, yo era el primero que no estaba muy seguro de que me convenciera, porque parecía que los que estábamos disfrutando éramos solo nosotros. En estos conciertos se trata de desnudar las canciones, coger su esqueleto y luego armarlo de otra manera respetando la melodía y la letra. En un acústico hay mucha más cercanía, pero no por ello es menos divertido, porque la gente se lo pasa realmente fenomenal.

-¿Qué se incluye en el repertorio?

-Yo como músico pienso que, esa persona que ha venido a verme, quiero se vaya contenta y que quiera volver. Que se vaya tan contenta que la próxima vez traiga a otro amigo. Cuanto más discos y más responsabilidad tenemos sobre los hombros, más nos obliga a esforzarnos para que todo el mundo se vaya encantado y quiera venir a vernos. Yo quiero entretener a la gente y nuestro objetivo es ofrecer un espectáculo de Los Secretos perfecto, con las canciones clásicas que quieren escuchar, interpretadas con todo el respeto y cariño.

-¿Es difícil seleccionar entre tantos grandes éxitos?

-Sí. Al principio de Los Secretos casi ni teníamos repertorio para un concierto de 45 minutos, y ahora nos cuesta dios y ayuda elegir. Más que nuestro gusto personal, nosotros queremos que la gente disfrute, y por eso apostamos por los temas que creemos que funcionarán mejor, y luego ponemos algunas nuevas. Pero, en lugar de quitar una por otra, lo que hacemos es añadir más canciones. De hecho, estamos alrededor de las dos horas y cuarto de concierto cuando va toda la banda, y una hora y cincuenta cuando vamos el trío.

-¿Qué tal os trata el público de Galicia?

-Yo me siento como en casa o incluso mejor, porque en casa te dan mucho la tabarra familiares y amigos que tienes que invitar [risas]. Pero tocar en Galicia es una delicia, no tenemos más que buenos recuerdos, amigos, tengo familia y muy buenas sensaciones cuando estoy allí. Y, culinariamente hablando, es una maravilla. El componente de Galicia para Los Secretos no es solo un sitio donde te sientes a gusto, sino que te tratan genial, el público es súper amable y se come de maravilla. La única pega que pondría sería el tiempo, pero siempre que hemos ido a tocar hizo sol. Los Secretos tenemos el poder de llevarle a Galicia el buen tiempo.

-¿Cómo se presenta el invierno?

-Pues cambiaremos el chip y nos pondremos en modo creación, intentaremos componer e idear nuevos eventos o formatos que puedan funcionar. A ver cómo se desarrollan los acontecimientos para poder retomar la gira perdida de este año. Hay mucha preocupación, porque el 98 % de los músicos de España no tiene para aguantar dos años en su cuenta. Nosotros hemos sido unos de los pocos afortunados que hemos tenido algún concierto este verano, pero no eran actuaciones para hacer caja, sino para arrimar el hombro y ayudar a todas las personas que trabajan en la organización, además de para demostrar que son eventos seguros porque no ha habido ningún contagio.

-Los músicos habéis sido los primeros en arrimar el hombro.

-La verdad es que sí, felices de haber podido apoyar durante a la pandemia a los sanitarios, donando una canción, que no lo ha hecho nadie. Ningún político ha tenido un gesto de dar su dinero a los hospitales o para comprar material. Si hay una cosa que se ha puesto en evidencia estos meses es la ineficacia o la mala preparación de todo el arco político. Si no se pueden poner de acuerdo en esto, que se vayan y pongan a otros. En cualquier empresa o grupo de música, como se hagan tan mal las cosas, no trabajas al año siguiente. Nosotros hemos pasado de 4.000 a 400 personas en un concierto, eso es lo que nos hemos bajado el sueldo los músicos. Pero los políticos tienen su nómina y su pensión asegurada, no como nosotros.

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