«Diagnosticar por teléfono require moito esforzo mental e non sempre se acerta»

Médicos de atención primaria de Barbanza denuncian que están desbordados, puesto que pueden llegar a atender a 50 pacientes cada día


ribeira / la voz

La sobrecarga asistencial que hay en los centros de atención primaria de Barbanza no es nada nuevo, sin embargo, desde la llegada del coronavirus el panorama se ha complicado todavía más, y los médicos no dan abasto para atender al importante volumen de pacientes diarios, la gran mayoría a través de la línea telefónica. Aunque esta medida busca minimizar los riesgos de contagios, para los facultativos se ha convertido es un arma de doble filo y en un verdadero quebradero de cabeza. «Cando ti ves fisicamente a un paciente, a metade do traballo xa o tes feito antes de que comece a falar. Sen embargo, diagnosticar por teléfono require moito esforzo mental e non sempre se acerta», apunta José María Dios desde el centro de salud de Outes.

A esta situación se une que, debido a las vacaciones o bajas, muchos médicos deben de asumir el cupo de enfermos de sus compañeros, «polo que non coñeces á persoa que tes que atender ao teléfono e é todo moitísimo máis difícil. Supón un gran desgaste mental», insiste Dios.

La misma opinión tiene una compañera del centro de salud de Ribeira, donde este verano llegaron a estar solo dos facultativos en un turno, «y casi loqueamos. Es muy complicado acertar con un diagnóstico por una llamada y se pueden producir muchos errores».

Doble trabajo

Además, aunque algunas consultas telefónicas es posible resolverlas en el momento, hay otras en las que se requiere a los pacientes que acudan al centro de salud porque se considera que son urgencias. «Isto incrementa aínda máis o número de doentes aos que atendemos nun día», destaca Carlos Boullón. El facultativo del ambulatorio de Boiro recuerda que en el turno de mañana pueden llegar a consultar a unos 50 pacientes cada médico, y a veces incluso más, porque hay enfermos que llaman por teléfono y luego deben ser examinados presencialmente.

«Somos o centro de saúde da comarca que máis pacientes atende por médico, e xa enviamos varias queixas á xerencia, pero nada. No verán é peor, sempre estamos coa auga ao pescozo e chega un día no que afogamos», denuncia Boullón, que achaca todo el problema a la falta de personal.

Esta escasez de plantilla también explica que aquellas personas que quieren acudir directamente a la consulta de un facultativo tengan que esperar hasta cinco o seis días para ser recibidas, como pasa en el centro de salud de A Pobra, donde telefónicamente es posible ser atendido al día siguiente, pero para ser visto por un especialista puede pasar hasta una semana.

Aunque normalmente en el mes de octubre, con la vuelta de todos los médicos que están de vacaciones, se calmaba un poco la situación, este año con el coronavirus parece que sucederá todo lo contrario. «Non paramos de pedir PCR para moitos pacientes e agora comezarán a chegar os enfermos con problemas respiratorios, gripes e todo o demais, polo que imos a seguir ata arriba», apuntan desde un ambulatorio ribeirense.

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