Chalecos anticuchillos y espray de defensa para repeler el furtivismo

La agresividad de los ilegales obliga a los vigilantes a aumentar su protección


ribeira / la voz

Fue la gota que colmó el vaso. Esta semana, un furtivo amenazó con un cuchillo a un vigilante de la cofradía de Cabo de Cruz cuando realizaba servicios de control en la zona de As Redondas. Los individuos que se dedican a robar marisco son cada vez más agresivos, según coinciden en apuntar desde varios pósitos, y los incidentes se repiten con frecuencia. Ante esta actitud, los encargados de mantener a raya a los ilegales cada vez se ven más amenazados y tratan de buscar fórmulas para contrarrestar los métodos intimidatorios. En este sentido, los guardias rurales de Cabo han solicitado a los dirigentes de la entidad la adquisición de chalecos anticuchillos, pero ya cuentan con gas pimienta para protegerse.

El incidente del martes se produjo cuando dos vigilantes realizaban labores de prevención de furtivismo y detectaron a dos personas que estaban en As Redondas extrayendo almeja de forma ilegal poco antes de la medianoche. Cuando salieron del agua, los furtivos se vieron sorprendidos por los guardapescas que les requisaron unos dos kilos de bivalvo. Un operario de la cofradía quedó a solas con uno de los individuos y este le espetó: «Vos ides armados? Eu tamén», mostrándole un cuchillo de grandes dimensiones.

Denuncia en el cuartel

Los agentes presentaron una denuncia en el cuartel de la Guardia Civil de Boiro. No obstante, los vigilantes solicitaron a la dirección de la cofradía más material para defenderse, como los chalecos anticuchillos, al constatar que los furtivos «agora son moito máis agresivos».

Pero los problemas con este colectivo no se producen solo en las costas boirenses. Los arenales muradanos eran de lo más tranquilos en los últimos años, pero la situación ha variado de forma considerable desde el inicio de la pandemia, según apuntaron desde la cofradía.

Las mismas fuentes indicaron que, desde hace varios meses, se viene constatando la presencia de furtivos procedentes de Arousa norte. Además, precisan que se trata de grupos organizados con los que «temos moitos problemas, xa que son agresivos. Non fan caso ningún e campan ás súas anchas polos nosos areais».

Los productores muradanos temen que esta actividad ilegal vaya a más por lo que esperan que esta situación sea temporal. El colectivo aumentó las vigilancias al entender que, de lo contrario «quedamos sen marisco, e iso que nós xa temos pouco», afirman en la entidad.

Muy peligrosos

La situación en las concesiones del pósito rianxeiro también es bastante complicada, según explicó el patrón mayor, Miguel Iglesias. «Temos moitos furtivos e cada vez parece que veñen máis». Además, confirmó que en los últimos tiempos «aumentaron a súa agresividade e son moi perigosos».

El dirigente explicó que, a pesar de que cambiaron las leyes y el furtivismo está considerado un delito, no se ha notado nada. «Parece que só cambiaron para nós e as sancións son sempre para os mariñeiros».

Los problemas en los arenales de la costa rianxeira son constantes pues los ilegales «andan a pelexar continuamente cos gardapescas e ameazándoos». La situación es insostenible, según Iglesias, y los vigilantes tienen permiso para usar gas pimienta que ya tuvieron que emplear en varias ocasiones para defenderse.

El dirigente señaló que hay grupos organizados y no le temen a nada: «Eles ven o carto fácil e tiran para adiante». Además, incluso extraen marisco de forma ilegal con la marea alta al usar trajes de neopreno y botellas de aire para coger el bivalvo.

El pósito de Aguiño tiene que lidiar con grupos procedentes de Fisterra

El furtivismo es una práctica para hacer dinero fácil y rápido y cuenta con numerosos practicantes en la zona. Las costas barbanzanas no solo son atractivas para los furtivos por la calidad de la almeja sino también por el percebe. Y eso lo saben bien los productores de Aguiño que tienen que lidiar con grupos de ilegales que acuden a sus concesiones en busca del preciado crustáceo. El patrón mayor, José Antonio Santamaría, indicó que los servicios de vigilancia se las ven y desean para controlar a los ilegales, e incluso afirma que llegan grupos de personas que proceden de la zona de Fisterra.

Santamaría reconoció que llevan tiempo peleando con este colectivo: «Fai moito dano ao noso produto e algúns incluso son agresivos». La zona donde suelen actuar es en Espiñeirido.

Las costas de O Pindo también son muy frecuentadas por furtivos de Fisterra, Muxía o Camelle, según apuntaron desde la cofradía: «Esquilman todo o que hai nas pedras».

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