Fiebre por los termómetros en Barbanza

La obligación de los padres de controlar la temperatura antes de enviar a los niños al colegio ha disparado la compra de dispositivos de medición


ribeira / la voz

Si primero los vecinos de Barbanza buscaban como locos mascarillas, guantes y geles hidroalcohólicos para protegerse frente a posibles contagios de coronavirus, desde que comenzaron las clases los termómetros se han convertido en uno de los objetos de deseo más codiciados por las familias. El motivo: la Consellería de Educación ha obligado a los padres a firmar una declaración en la que se comprometen a comprobar si sus hijos tienen fiebre antes de enviarlos al colegio.

«Esta mañana llegaron cinco de pistola y ya se han vendido todos. Aunque desde que comenzó la pandemia mucha gente venía a por ellos, desde que se inició el curso ha sido un no parar». Así relata una farmacéutica de A Pobra como se está viviendo el nuevo furor por estos instrumentos de medición de la temperatura, que ya se han convertido en uno de los elementos más cotidianos en el día a día de los barbanzanos.

A pesar de que se venden todo tipo de termómetros, los que están arrasando son los de pistola. «Su utilización es mucho más rápida y, si tienes varios niños y debes comprobar les la fiebre, es más práctico. Normalmente, siempre se va con prisa para llevar a los peques al cole, y con estos acabas antes», apuntan desde la farmacia Agustín Picanes. Sin embargo, los modernos dispositivos tienen un problema, y es que suponen hacer un desembolso bastante elevado, puesto que pueden llegar a costar entre 90 y 40 euros, mientras que los digitales ya se pueden conseguir por algo menos de cinco euros.

Como ya sucedió antes con otros artículos relacionados con la crisis sanitaria del coronavirus, «al principio de la pandemia se dispararon los precios de los termómetros de pistola, y ahora han ido bajando un poco, pero continúan estando bastante caros», explican desde una botica de Ribeira.

También en Noia han notado este repunte en la venta de termómetros, «porque al principio se los llevaban sobre todo para controlar a trabajadores de empresas o para lugares por donde iba a pasar mucha gente. Desde hace unas semanas, la mayoría de los clientes son familias con varios hijos que tienen que mirar la fiebre antes de ir a clase».

Correcta utilización

Aunque todos los termómetros homologados tienen la misma fiabilidad, hay que saber usarlos correctamente, como apuntan desde varias boticas de Barbanza. De hecho, los modernos dispositivos de pistola son los que requieren de una mayor preparación para que la toma de temperatura sea correcta.

«Hay que realizar mediciones espaciadas, dejando pasar por lo menos un minuto entre ellas. No se puede estar disparando a diestro y siniestro porque el sensor se recalienta», destacan desde la farmacia de Escarabote. Además, hay que tener en cuenta la estancia donde se va a efectuar la medición, porque no se puede pasar de una sala fría a otra donde haga más calor. Lo ideal es que se deje el dispositivo en la habitación en la que se va utilizar durante diez minutos para que se aclimate.

Otra recomendación que hacen los farmacéuticos es que los termómetros se mantengan limpios, y siempre que se quiera medir la temperatura, la frente de la persona debe de estar despejada, sin restos de pelo ni sudor.

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