Caos en los institutos barbanzanos, que se debaten entre mamparas, dividir grupos y doblar turnos

Casi todos los centros han solicitado más profesores, pero no tienen respuesta


Ribeira / la voz

Prácticamente en el punto de partida. Así estaban ayer los institutos de la comarca. El motivo, el cambio de los criterios fijados por la Consellería de Educación para el próximo curso. En junio marcaba una separación de un metro entre mesas, que el 31 de agosto elevó en 50 centímetros y que el jueves por la noche volvió a reducir con una condición: la colocación de mamparas. Ahora los centros barbanzanos, en los que reina el caos, se debaten entre instalar estos elementos de protección o mantener la división de grupos que tenían planificada y que en algunos casos obligaba a habilitar un turno de tarde. El problema radica en determinar si habrá o no la incorporación de profesores solicitada, una petición que sigue sin respuesta.

En el instituto A Cachada boirense reestructuraron las aulas para mantener el metro y medio de distancia entre alumnos, lo que implicaba pasar de 18 a 27 unidades, un organigrama que solo sería posible ampliando la plantilla de profesores con 13 incorporaciones. Un planteamiento similar se hizo en el Félix Muriel rianxeiro, donde incluso solicitaron la colaboración del Ayuntamiento, que no dudó en poner a disposición del instituto varios espacios del Pazo de Rianxiño para su conversión en aulas.

Más drástica fue la reorganización en el Número Un de Ribeira, donde las limitaciones de espacio obligaban a doblar turnos, de forma que se planteaba que los de ESO fueran de mañana y los de bachillerato, por la tarde. Para ello era necesaria la contratación de 14 profesores, pues se creaban ocho nuevos grupos.

También en el Virxe do Mar de Noia, donde han solicitado la incorporación de tres docentes, estaba sobre la mesa la posibilidad de habilitar un turno de mañana y otro de tarde para el ciclo de Imaxe e Son. En el instituto de A Pobra, la reorganización planteada pasaba por contar con seis profesores nuevos.

Masificación de las aulas

Responsables de diferentes centros barbanzanos coinciden al señalar que la elevada ratio de alumnos por aula que existía antes de la irrupción del coronavirus se ha convertido ahora en un obstáculo insalvable de cara a la vuelta a las aulas: «Antes ya estábamos hacinados, porque teníamos hasta 30 alumnos en aulas de entre 40 y 60 metros cuadrados. Ese es el problema», apuntaban en el instituto pobrense.

Desde la Consellería de Educación contactaron la noche del jueves con los centros para analizar la posibilidad de volver a reorganizar las aulas, de forma que se coloquen las mesas a un metro de distancia y se instalen mamparas. Ahora queda por ver si será posible preparar los espacios para que el curso arranque en la nueva fecha que ha marcado la Xunta, el 23. En algunos institutos lo consideran imposible. Primero, por el factor tiempo: «Imos encargar estes elementos de forma simultánea. Van poder atender a demanda de todos os institutos de Galicia nunha semana?», se preguntaban desde el equipo directivo del IES A Pobra do Caramiñal.

Otro aspecto a tener en cuenta es el económico. Hacía referencia a él el secretario de A Cachada: «Vai haber unha loucura para adquirir mamparas e dubido que poidamos ter as 430 instaladas o día 22. Nós podemos ir a 15.000 euros e non estamos en disposición de asumir ese gasto».

Antes de que la Xunta retrasara al 23 el inicio del curso, nueve institutos barbanzanos habían firmado un documento para exigir un aplazamiento ante la imposibilidad de empezar el 16.

Manel Santiago, director del IES Número UN: «É imposible, non hai tempo material para arrancar o 23»

El Número Un de Ribeira es, por su escasez de espacio y la elevada matrícula, uno de los institutos de la comarca que se pueden calificar como masificados. En la mayor parte de sus aulas convivían el curso pasado 28 o 29 alumnos. Con las distancias de metro y medio con las que estuvo trabajando el equipo del centro hasta el jueves por la noche entrarían unos 20 en cada estancia, lo que obligaba a plantear un turno de tarde para bachillerato. El director, Manel Santiago, reconoce que esta opción no acababa de convencerles, sobre todo por las repercusiones que tendría para las familias a nivel de conciliación, pero era la única posible.

El nuevo escenario planteado por la Consellería de Educación obligaría a colocar mamparas en todas las aulas. Para el director tampoco es una solución acertada: «As condicións non van ser as máis óptimas para os estudantes, porque case trinta por aula e con mampara, eu non o vexo». Sin embargo, está casi seguro de que será la definitiva: «Somos conscientes de que é a única opción factible, porque non van contratar a cantidade de profesores que fan falla. Só no noso caso precisaríanse 14».

Manel Santiago considera demasiado justo el nuevo plazo fijado por Educación para el inicio del curso: «Con mamparas ou sen elas, é imposible, non hai tempo material para arrancar o 23». Tendría que garantizarse el suministro de estos elementos de protección, concretar la incorporación o no de nuevos profesores y, a partir de ahí, organizar grupos y distribuir horarios. Y queda poco más de una semana.

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