Barbanza registra el mejor saldo migratorio de los últimos 30 años

Durante el 2019 vinieron a la comarca 411 personas más de las que se fueron


mazaricos / la voz

Aunque deberán pasar varios años para que se confirme esta tendencia, todo apunta a que el área barbanzana podría estar ante su esperado resurgir demográfico. Eso, al menos, es lo que invitan a pensar las cifras del saldo migratorio -diferencia entre los que llegan a un determinado territorio y los que se marchan de el- registradas el pasado ejercicio y que son las mejores que se han contabilizado en las tres últimas décadas.

De hecho, son las primeras que arrojan un balance claramente positivo desde el año 2009, anualidad en la que la zona ganó 283 empadronados finalizando un período de seis ejercicios consecutivos caracterizados por la llegada constante de personas, principalmente del extranjero, atraídas por las crecientes ofertas laborales en ámbitos como el de la industria y, principalmente, la construcción.

De los 11 municipios de Barbanza, de Muros y Noia se marcharon en 2019 un total de 2.807 personas. De ellas, tan solo 861 -tres de cada diez- pusieron rumbo a otras comunidades autónomas españolas -582 apostaron por esta opción- o se fueron al extranjero. El resto trasladó su residencia a otras comarcas de Galicia, e incluso un número significativo -casi 700- optaron por cambiar de municipio dentro de la misma área geográfica. En este sentido, son reseñables los casos de Noia, Boiro y Ribeira, principales destinos de la llamada emigración interna.

Todas estas salidas quedaron paliadas, sin embargo, por la llegada de 3.218 nuevos residentes que procedían en su mayor parte -1.498 en concreto- de diferentes puntos de la provincia coruñesa, mientras que otros 362 vinieron del resto del territorio gallego. En lo referente a la inmigración exterior, casi se repartió a partes iguales entre los que tenían su origen en otras regiones españolas y los que llegaban directamente del extranjero a razón de 669 y 689 habitantes, respectivamente.

Los datos publicados por el Instituto Galego de Estatística también realizan un desglose por entidades locales que evidencian un comportamiento muy dispar entre unos y otros municipios.

A la cabeza

Así, mientras en el lado positivo de la balanza está Boiro, que logra 120 nuevos vecinos, seguido de Noia, con 98, y Ribeira, con 88, en el negativo se sitúan Lousame y Muros que pierden 48 y 39 personas, respectivamente. El resto de ayuntamientos se mueven entre los 19 habitantes que gana Mazaricos y los 74 de Porto do Son pasando por el medio centenar que registran Rianxo y Pobra. Outes y Carnota, por su parte, registran un equilibrio entre entradas y salidas de personas durante el año pasado al contabolizar la merma de un solo empadronado.

Aunque son varias las razones que justifican este cambio de tendencia, los expertos apuntan al retorno de emigrantes -e incluso, en muchos casos, de sus descendientes en segundo y tercer grado- como una de las causas que mayor peso tiene sobre el saldo migratorio. De hecho, según los datos de la Xunta, una de cada cuatro personas que se instala en Galicia es retornada.

La caída en la cifra de nacimientos sigue siendo un lastre para el crecimiento demográfico

Aunque la evolución experimentada por los movimientos migratorios invita a un moderado optimismo, el territorio barbanzano sigue teniendo un problema mayúsculo con su crecimiento vegetativo o, lo que es lo mismo, con la diferencia entre el número de nacimientos y defunciones.

En apenas 40 años, el área barbanzana ha pasado de tener el doble de nacidos que de fallecidos, tal como sucedía en 1975, al escenario diametralmente opuesto. De hecho, durante el último año se registraron tan solo 629 alumbramientos, lo que supone menos de la mitad de las 1.399 defunciones en ese mismo período.

En este sentido, ningún ayuntamiento se salva de la quema siendo especialmente grave la situación que atraviesan términos como Carnota o Mazaricos donde, por cada nada nacimiento, se contabilizaron seis defunciones; y especialmente Outes que el año pasado registró 144 defunciones por tan solo la llegada de 14 bebés.

Un saldo vegetativo constantemente negativo como el que sufre el territorio barbanzano tienes graves consecuencias ya no solo en lo que se refiere a la merma de la población sino también a su nivel de envejecimiento.

En datos

3.218: Habitantes: Personas llegadas a Barbanza en el 2019, 300 más que en el 2018.

1.399: Fallecidos: En el 2019 se contabilizaron 629 nacimiento, la mitad de los fallecidos.

36: Comarcas: Vecinos de 36 comarcas gallegas fijaron su residencia en Barbanza.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Barbanza registra el mejor saldo migratorio de los últimos 30 años