Prohibido tocar al delfín solitario

Confi, también conocido como Manoliño, es un arroaz que recorre las playas en busca de compañía, pero los expertos recomiendan no acercarse a él


Ribeira / La Voz

Primero apareció en Portosín, y el lunes fueron los usuarios de la playa de Parameán, en Muros, los que se quedaron boquiabiertos cuando vieron a un delfín acercarse tanto a la orilla que podían incluso tocarlo. Se trata de Confi, nombre que le adjudicó la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma), que le sigue la pista desde diciembre, y que un buzo de Noia rebautizó como Manoliño. El cetáceo se convirtió de inmediato en el centro de todas las miradas y en compañero de juegos de los más pequeños, igual que había ocurrido el día anterior en el arenal sonense de As Gaviotas. Sin embargo, por tentador que sea interactuar con un compañero de baño tan inusual, los expertos son tajantes: no se le debe tocar.

La expectación que causó el arroaz en la playa de Esteiro el lunes llevó al GES de Muros a tener que intervenir: «A xente non entende que non debe tocarlle. É un animal moi dócil, pero pode volverse agresivo si se sente atacado», explicaban desde el grupo de emergencias, que ha publicado una serie de recomendaciones informando a la población sobre cómo actuar si se topa con un delfín tan amigable como Confi. Lo fundamental es tener en cuenta que se trata de un animal salvaje y, además, una especie protegida, por lo que piden respeto para él y que se le proporcione «a máxima tranquilidade posible. Podemos velo pasar, podemos observalo, incluso acompañando unha embarcación, pero debemos manter unha distancia prudencial necesaria para a seguridade de ambos».

Confi es un delfín solitario, algo infrecuente, pero posible en el caso de ejemplares que no son aceptados por la manada a la que pertenecen. En este caso, se trata de un ejemplar muy joven, así que hay muchas posibilidades de que acabe encontrando otros arroaces de sus mismas características, que cubran sus expectativas y deje de vagar en solitario. Mientras tanto, suple la falta de contacto con sus congéneres buscando la compañía de los humanos, que despiertan su curiosidad: «É moi intelixente, busca outros seres cos que interactuar». Sin embargo, por parte del GES, que cuenta con el asesoramiento del Cemma, instan a no buscar el contacto con el animal. Asumen que muchas personas desconocen los riesgos, de ahí la campaña informativa que han puesto en marcha.

Ni juegos ni comida

Las recomendaciones sobre cómo actuar si uno se encuentra con Confi, ya sea mientras se baña en la playa, bucea o navega por la ría, son sencillas e inciden en lo mismo: evitar el contacto. No se debe darle de comer, ni llamarlo o silbar para captar su atención; nunca hay que meterse en el agua intencionadamente para nadar a su lado ni intentar tocarlo; y en caso de que uno esté en el agua y perciba un comportamiento incómodo por parte del delfín, debe salir inmediatamente del mar y alejarse de su radio de contacto.

En cuanto a las embarcaciones, si se topan con un arroaz solitario lo más recomendable es no acercarse ni interrumpir el comportamiento del animal, adoptando una posición neutral e indiferente si es él el que se arrima, ni se debe cambiar de rumbo o de velocidad de forma brusca. Con estas medidas, lo que se pretende es prevenir incidentes y garantizar la seguridad del cetáceo y de los propios bañistas.

El Cemma sigue la pista de Confi desde diciembre, cuando se recibieron los primeros avisos de su avistamiento, aunque no fue hasta marzo o abril cuando se contó con información precisa para concluir que se trataba de un delfín solitario. Al principio, solo seguía embarcaciones, y acompañaba los pesqueros que entraban y salían de Portosín, y poco a poco fue cogiendo confianza hasta protagonizar inusuales escenas en las playas de As Gaviotas, O Freixo y Esteiro.

Alfredo López, biólogo del Cemma: «Vai seguir entrando nas praias e hai que evitar acosalo»

Informar y concienciar. En esta batalla se encuentra la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma) para tratar de garantizar la supervivencia de Confi, también llamado Manoliño, el delfín que desde hace meses recorre la ría de Muros-Noia y se adentra en las playas para jugar con los bañistas. El biólogo de la institución Alfredo López reconoce que no es fácil mantenerse alejado de un animal tan dócil como este arroaz, pero asegura que es imprescindible: «Temos que ser conscientes de que calquera contacto é prexudicial para el e o que queremos é salvagardar a súa supervivencia».

Explica que, con solo acariciarlo, pueden quedar grabadas en su piel las marcas de las uñas, e insiste en que no hay que olvidar que se trata de un animal salvaje: «É un arroaz solitario. El neste momento está cubrindo as súas carencias buscando o contacto físico cos humanos, está contento, pero non podemos promover este tipo de comportamentos porque a medio prazo é negativo para el. Hai que manter as distancias e evitar meterse con el na auga porque é un risco moi grande. Non é agresivo e sabemos que non vai pasar nada, pero mide máis de dous metros e pesa uns 200 quilos, é un animal moi grande e sen querer pode facerlle dano a alguén».

A esto se añaden otros factores a tener muy en cuenta. Por un lado, los delfines tienen algunas zonas sensibles que no les gustan que les toquen, con lo que hacerlo puede provocar una respuesta agresiva. Por otra parte, está la transmisión de enfermedades: «Os delfíns teñen as súas propias enfermidades, sabemos por exemplo que as pneumonías son moi frecuentes nos cetáceos, e poden contaxiarnos ou nós contaxiarlle a eles as nosas doenzas. Non quere dicir que iso vaia pasar, pero hai que sabelo. Son moitos os elementos que nos levan a recomendar distancia. Temos que asumir cada un de nós a nosa responsabilidade e, se el se achega, afastarnos».

Con la ley en la mano, el Cemma podría solicitar a la Guardia Civil el desalojo de una playa si se dan escenas como las del fin de semana, un extremo que se quiere evitar informando a los bañistas para que mantengan una actitud distante ante la presencia de Confi: «É moi bo, e os nenos ao ver que non fai nada e se deixa tocar achéganse a el, pero hai que manter a distancia. Confi vai seguir entrando nas praias e hai que evitar acosalo. Se a xente se limita a observalo e non interactúa, cada vez vai entrar menos», señala Alfredo López.

Amistad en el fondo del mar

Ana Lorenzo

Roger y Manoliño se conocieron en enero y desde entonces han ido forjando una curiosa relación. El primero es un buzo que trabaja en la navaja y el segundo un delfín en busca compañía

La amistad puede surgir en cualquier momento y lugar, y si no que se lo digan a Roger Suárez, un vecino de Noia que trabaja en la navaja y que desde hace unos meses mantiene una curiosa relación con Manoliño, un delfín solitario que nada por las aguas de la ría en busca de compañía. «Todo empezó en enero, cuando apareció por primera vez mientras estábamos buceando, y la verdad es que nos dio un buen susto, porque es un animal de dos metros y, aunque supuestamente es pacífico, impone mucho respeto porque puede llevarte por delante de un bocado», cuenta el mariscador noiés, que poco a poco se fue ganando la confianza del golfiño.

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