Hemeroteca: La fiebre del oro llegaba a Barbanza con la aparición de pepitas en Boiro y Noia

El hallazgo despertó el interés de muchos curiosos de la comarca y de toda la provincian


La fiebre del oro también escribió su propio episodio en Barbanza, al descubrirse pepitas del codiciado metal en varios puntos de la comarca. Tal día como hoy hace 70 años, los rumores de nuevos hallazgos despertaban el interés de muchos curiosos, y se hablaba de que se habían encontrado pequeños yacimientos en Boiro y A Pobra, pero sobre todo en Noia.

La noticia había despertado un gran interés entre los vecinos de la comarca y también de la provincia coruñesa, y muchos incluso habían pospuesto sus planes de emigrar a Venezuela en busca de un futuro mejor y quedarse aquí e intentar hacerse ricos descubriendo oro.

La mina de estaño de Vidres, en Neixón, fue uno de los yacimientos en los que se encontraron algunas pepitas de oro, pero la cantidad no llegó a ser muy grande.

De hecho, la aparición del este preciado metal fue escasa en la comarca barbanzana, que sí destacó por otro oro, el negro. La demanda de wolframio para la elaboración de material bélico durante la Segunda Guerra Mundial propició el despegue definitivo de la mina de San Finx de Lousame.

También en Noia, A Pobra, Rianxo y Ribeira se trabajó en numerosos yacimientos de este metal durante décadas, mientras que en las excavaciones de Beluso y Moimenta lo que abundaba era el estaño.

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