«A cultura de bicos e abrazos terá que mudar, non se poderá acariñar tanto aos meniños»

Esta pareja residente en Xuño empezó a tomar medidas de protección cuando el covid-19 llegó a Italia


Ribeira / la voz

Con impaciencia aguardan Elena Romero y Pablo Santos la llegada de Alén, su primer hijo: «Xa teño ganas de velo», comenta ella. El encuentro está cada vez más próximo, porque Elena sale de cuentas el día 4 de junio. Para el matrimonio, estos nueve meses de embarazo han tenido un antes y un después: «Comezamos a tomar medidas de protección cando os casos de coronavirus empezaron a estenderse a Italia», precisa Pablo Santos.

Fue en octubre cuando la pareja, residente en la parroquia de Xuño, recibió la buena noticia del embarazo. Cuando se hizo público que el covid-19 había saltado a Europa tuvieron claro que España no estaba a salvo y que debían pertrecharse, «tanto polo estado de xestación de Elena como porque vivimos con miña nai, que é unha persoa de risco, ao ser maior».

Pese a la rigidez de los protocolos, en los últimos meses tampoco se han librado de sustos. Pablo Santos explica que comenzó a tener algo de fiebre y tos seca, síntomas que después se manifestaron en su mujer: «Fixéronlle a proba e deu negativo».

Elena Romero reconoce que el hecho de vivir en una casa ha sido una ventaja a la hora de llevar el confinamiento: «Eu non saín, salvo para ir ao médico». Un problema de varices y la aparición de un trombo que logró ser eliminado con los medicamentos motivan que deba dar a luz en Santiago: «Estou un pouco asustada con esta situación, aínda que sei que hai moita vixilancia. Como cambiaron as cousas dende que quedei embarazada».

Durante este tiempo Pablo, que sale por la mañana cada día para ir a trabajar, se ha encargado también de la compra: «Na casa non entra nin un só paquete sen desinfectar previamente». Por su parte, Elena manifiesta: «Sempre levamos o xel hidroalcohólico e cando vimos da rúa sacamos a roupa na entrada e metémola na lavadora».

Al hablar sobre una situación tan excepcional como esta y sobre sus repercusiones a nivel social, Pablo afirma: «A cultura de bicos e abrazos terá que mudar, non se poderá acariñar tanto aos meniños». Elena explica que la matrona les ha dado algunas pautas a seguir: «Díxonos que unha vez que naza, polo menos ao principio, que non tivésemos visitas, que só o pai e a nai poden ter contacto co cativo».

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«A cultura de bicos e abrazos terá que mudar, non se poderá acariñar tanto aos meniños»