Abril registró la cifra de contratos más baja desde el inicio del milenio

Se formalizaron 1.428 acuerdos laborales, prácticamente la mitad que un año antes


Ribeira / la voz

Era evidente que la crisis económica derivada del coronavirus y el período de confinamiento tendría un fiel reflejo en los datos de empleo de la comarca de Barbanza y así ha sido. Esta realidad la avanzaban los datos del paro, y se confirma con los registros de contratación que aporta el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) y que constatan que abril tuvo la cifra más baja de acuerdos laborales firmados desde el inicio del milenio.

La serie histórica de datos por municipios permite remontarse hasta 1999, y nunca en estos años se cayó hasta los 1.428 contratos que se firmaron en los 11 municipios barbanzanos durante el pasado mes de abril. La cifra es demoledora si se compara con la del mismo período del 2019, cuando se suscribieron 2.746 acuerdos de trabajo, prácticamente el doble que este año. En este descenso tiene un peso fundamental la paralización de actividades como la hostelería, un sector en el que se formalizaron seis contratos, frente a los 621 del ejercicio pasado.

La industria y el transporte y almacenamiento de mercancías fueron, con 675 y 297 acuerdos laborales, las actividades que más empleo generaron en abril, un mes con unos datos difíciles de igualar, incluso en los peores años de la crisis. Solo en el mismo período de 1999 se estuvo cerca de esa cifra, al registrarse 1.604 contratos.

«Era un emprego a tempo parcial e interesáronse persoas de Barro»

Un solo día estuvo colgado en las redes el anuncio con el que la panadería de O Pazo, en Rianxo, buscaba repartidora, y fue suficiente para que Estela Somoza recibiera un aluvión de llamadas: «Xa me temía que pasara algo así e puxen un horario reducido para que chamasen. Buscaba unha repartidora, pero contestaron tanto homes coma mulleres, e xente de lonxe. Era un emprego a tempo parcial e interesáronse persoas de Barro e de Pontevedra. Non creo que lles compensara vir ata aquí para traballar, pero agora mesmo a xente agárrase a un cravo ardendo. Sabía que a cousa estaba mal, pero non tanto».

La plaza ya está cubierta y la persona seleccionada, a prueba. Explica Estela que, aunque la producción ha bajado por el cierre de la hostelería, tienen más trabajo porque ahora llevan el pan a casa a clientes que antes acudían a buscarlo al despacho, con lo que el reparto se alarga.

«Só chamou un rapaz, a xente non quere traballar na hostalería»

El negocio de Ángeles Prol en A Pobra todavía está cerrado al público, prevén abrir sus puertas la próxima semana si se confirma el paso a la fase 2 de la desescalada, y para entonces necesitará contar con un ayudante de cocina. Ha puesto anuncios ofreciendo empleo, pero no está recibiendo tantas llamadas de aspirantes al puesto como cabría esperar: «Só chamou unha persoa, a xente non quere traballar na hostalería. É un problema que temos no sector dende hai anos».

Sobre el futuro inmediato, reconoce su temor a lo que está por venir: «Está claro que este verán non imos traballar ao ritmo de sempre e o medo que temos é se chegará para aguantar o inverno. Aquí hai moitas festas e feiras que este ano non se van celebrar e é do que vivimos porque no inverno o pobo está morto». Con todo, es optimista: «Hai que intentalo, hai que traballar e a ver o que pasa».

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