Hoteles y casas de turismo rural retrasan su apertura hasta junio

Uso de aplicaciones informáticas para el registro de entrada o espacios delimitados son algunos de los cambios previstos


ribeira / la voz

Ganarse la confianza del cliente es el objetivo que coinciden en expresar los propietarios de alojamientos hosteleros de Barbanza cuando se les pregunta por su desescalada. Para conseguirlo están buscando acomodo a las medidas de protección, sin que ello vaya en detrimento del «trato cercano» que quieren seguir proporcionando a los usuarios. Eso sí, con la distancia de seguridad por delante. La mayoría optan por aguardar hasta principios de junio para la reapertura, aunque podrían haber entrado en funcionamiento el día 11. Se reservan con la esperanza de que para entonces Galicia esté en la segunda fase del desconfinamiento, y porque en la actualidad los huéspedes solo pueden desayunar en la habitación y tienen imposibilitado el acceso a las zonas comunes.

Al margen de los 12 establecimientos de la comarca que han estado operativos desde finales de marzo para atender situaciones de emergencia, uno de los primeros en abrir será el de la playa de Río Azor, en Palmeira. Su gerente, José Norat, explica: «Estamos preparados para la nueva forma de trabajar, lo que también implicará un incremento del personal. Serviremos desayunos comidas y cenas. Las mesas estarán separadas 2,5 metros y entre las personas la distancia será de 1,5».

Los desayunos

Uno de los cambios afectará a los desayunos, dado que quienes tenían bufé libre optarán por el continental servido en mesa, como explica Jaime Devesa, al frente del MS -uno de los hoteles movilizados por la pandemia- y el Jopi. Sin embargo, comenta que también barajan otras fórmulas «como el bufé asistido», mientras que José Norat apuesta por un modelo similar al inglés, con una especie de carta para escoger.

Otros, como Miguel Rodríguez, del ribeirense Áncora, se han decantado por equipar todas las habitaciones con microondas y neveras: «Les proporcionaremos diariamente los productos para que puedan preparárselos».

Otra de las variaciones afectará a la recepción de los clientes, ya que la mayoría de los negocios extenderán el uso de aplicaciones informáticas para que puedan cubrir anticipadamente los datos de registro y remitirlos por correo electrónico. El objetivo es minimizar los contactos, pero todos los empresarios dejan claro que siempre habrá personal para atender a los huéspedes.

Existen multitud de fórmulas y cada negocio busca la que le resulta más idónea. Así, Carmen Ferreirós, propietaria del establecimiento rural Os Muíños, señala: «Xa temos unha clave de acceso para cada cabana. O que faremos agora é que cando chegue o cliente facilitarémoslle a combinación por WhatsApp».

Todavía son muchas las dudas que existen en el sector sobre los protocolos a seguir, por lo que hay un buen número de alojamientos que esperarán a que haya directrices concretas. Algunos van un paso más allá y, por ejemplo, Teresa González, de Entre os Ríos, afirma que dispondrán de calzas para los zapatos.

Lo que todos parecen tener claro es que se acabaron los denominados productos bienvenida en los baños, como jabones, geles o gorros para la ducha. Para sustituirlos, diversos establecimientos ya han colocado dispensadores automáticos.

Los precintos en los aseos para indicar al huésped que estaban desinfectados eran práctica corrientes, pero ahora este tipo de medidas también se extenderán, por ejemplo, a las mantas o almohadas que suele haber en los armarios para su utilización por parte de los clientes.

«Cada día nos mandan cosas nuevas sobre lo que tiene que hacerse»

El responsable del Hotel Lombiña de A Pobra, Pastor Lago, comenta que ha aprovechado el parón obligatorio para acometer labores de puesta a punto del establecimiento con vistas a la campaña estival. Cuando se le pregunta por los protocolos de actuación sobre el coronavirus, Pastor Lago responde de forma directa: «Cada día nos mandan cosas nuevas sobre lo que tiene que hacerse».

Explica, por ejemplo, que no está definido que en el futuro, bajo determinadas premisas, no puedan mantenerse los desayunos bufé. Comenta que buena parte de las medidas a implementar «van a depender del aforo que se establezca».

A la espera de que haya unas directrices claras, habla de la necesidad de proporcionar un trato cercano a los clientes y señala que acomodarán las exigencias que se establezcan a las características del negocio. Afirma que existen diversas alternativas para decidir en cada circunstancia cuál resulta la más adecuada.

«Contrataremos a alguien solo para encargarse de la desinfección»

Aprincipios del próximo mes tiene previsto abrir Fina Alvite el Hotel Noia. Faltan todavía varias semanas, pero la encargada del establecimiento tiene claras las medidas a adoptar: «Ofreceremos desayuno continental a cada cliente en la mesa. No somos un establecimiento con demasiadas habitaciones, una treintena, pero si es necesario se establecerán turnos para garantizar que siempre haya la distancia de seguridad exigida».

La limpieza es otro de los aspectos en los que indica que van a incidir: «Contrataremos a alguien solo para encargarse de la desinfección. Para que los espacios comunes estén bajo control en todo momento».

Sobre las reservas, afirma que la mayoría ya se efectúan a través de Internet. Explica que buscarán realizar los registros de entrada por ese mismo procedimiento, aunque recalca que quienes se alojen en el local siempre encontrarán a una persona debidamente protegida y dispuesta a atenderlos en lo que precisen.

El personal deberá realizar cursillos de preparación

Una de las últimas directrices establece que el personal de los alojamientos hosteleros deberá recibir formación para adecuarse a los nuevos protocolos de atención al público y manejo de zonas comunes. Consciente de la necesidad de que los profesionales dispongan de los conocimientos precisos, Anxo Rodríguez, propietario de los cámpings Ría de Arosa, emplazados en Ribeira y A Pobra, ya realizó la tarde del pasado lunes una sesión con parte de la plantilla.

Previamente, Anxo Rodríguez asistió a unos cursillos on-line, lo que le permitió transmitir a los trabajadores aspectos tan básicos como la forma de colocarse una pantalla protectora o una mascarilla o como deben quitarse los guantes.

Sin embargo, el personal también recibió instrucciones sobre el tipo de desinfectante más adecuado para cada superficie.

Las áreas de acampada que regenta Anxo Rodríguez abrirán sus puertas a finales de la próxima semana, pero lo harán solo para clientes que poseen instalaciones fijas de forma permanente. Eso sí, no podrán acceder a las zonas comunes.

Incorporación paulatina

El personal de los cámpings irá incorporándose de forma paulatina. Hasta ahora estuvieron activos los encargados de la vigilancia y parte del servicio de mantenimiento. En los próximos días empezarán a trabajar los encargados de la limpieza.

Anxo Rodríguez insiste en que están implementándose las medidas de seguridad y recalca que está poniéndose el foco en la hostelería, un sector que califica de estratégico: «No se puede vivir con miedo», indica al tiempo que comenta la importancia de que los clientes se sientan seguros.

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