«Esta enfermedad es muy triste porque condena a la gente a la soledad»

Residente en O Freixo, la mujer lamenta que el virus haya cambiado por completo las relaciones sociales


ribeira / la voz

Operada de cáncer y con una enfermedad degenerativa en los huesos, Florentina Brea Vilariño asegura que el coronavirus le produce una profunda amargura por todo lo que implica. Para empezar, un cambio radical en las relaciones sociales.

Vecina de la localidad outiense de O Freixo, con 83 años y muchas experiencias acumuladas en su mochila de la vida, Florentina Brea asegura: «Para una persona mayor no puede ser más despiadado este virus, porque no hay buenos días ni buenas tardes. Ni los vecinos nos vemos. Yo no me acerco a nadie porque tengo miedo a contagiarme».

Explica que ya pasó por las penurias del fin de la Guerra Civil y de la dictadura. Se casó y tuvo familia, pero su esposo falleció hace 30 años. La pandemia también ha alterado la relación con sus tres hijos. A dos de ellos, residentes en Vigo y Barcelona, lleva meses sin verlos: «Sufro por mi, por mis hijos y mis nietos».

Tiene una hija que habitualmente vive en A Coruña, pero el decreto del estado de alarma la pilló en Muros y tuvo que quedarse. Sin embargo, el confinamiento las mantuvo alejadas pese a encontrarse a pocos kilómetros. Por eso, Florentina Brea Vilariño asegura: «Esta enfermedad es muy triste, porque condena a la gente a la soledad».

Fallecimiento de una amiga

No solo está apartada de su familia, sino que la pandemia también la ha obligado a permanecer lejos de otras personas allegadas. Visiblemente emocionada, Florentina Brea relata que hace un par de semanas «murió una amiga íntima de Noia y no puede acudir junto a ella. No pude acompañarla».

Relata también las dificultades de una de sus nietas en su intento por salir adelante laboralmente en estos tiempos tan difíciles y reconoce tener miedo por lo que pueda suceder. El temor a resultar contagiada, la necesidad de cumplir unas normas estrictas de distanciamiento dificultan el contacto diario con la gente, un aspecto que para esta mujer resulta esencial para afrontar el día a día.

No sabe lo que deparará el futuro y le gustaría que todo acabara cuanto antes, como si se tratase de una mala pesadilla. Su ilusión es poder compartir momentos con sus seres más queridos y poder regresar a la rutina de todos los días, aunque es consciente de que todavía falta mucho para poder regresar a una relativa normalidad.

Por el momento, Florentina Brea se mantiene fuerte aguantando una situación que ella, como muchos otros, nunca creyó vivir. Con vehemencia mientas habla sobre sus sentimientos, sentencia: «No queda más remedio que vivir con lo que hay».

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