Fin a una polémica histórica: El Concello de Ribeira asume el topónimo con be

El gobierno da el visto bueno al informe de la Real Academia Galega para terminar con casi cuatro décadas de batallas dialécticas y oficializar el fin de la uve


El 3 de marzo del 2020 ya forma parte de la historia de Ribeira. El informe elaborado por el Seminario de Onomástica de la Real Academia Galega (RAG) ha dictado sentencia de manera tajante: la forma correcta de escribir Ribeira es con be. 37 años después de que el Concello comenzase a mirar con recelo la Lei de Normalización Lingüística, 36 después de que la Comisión de Toponimia de la Xunta estableciese que debía escribirse con be, el ejecutivo asume el dictamen de la RAG. La uve desaparecerá del nombre de la capital barbanzana.

«Síntome como aquel que está despedindo a un amigo de toda a vida». Con esta frase arrancó el regidor, Manuel Ruiz, el acto de despedida que se celebró en el salón plenario. No faltó ninguno de los grupos de la corporación, que abrazaron una decisión que permite enterrar el hacha de una guerra lingüística que ha vivido múltiples escaramuzas con cuatro alcaldes, Ventoso Mariño, Pérez Queiruga, Torres Colomer y ahora con Ruiz Rivas.

«Hoxe non morreu a Ribeira da uve, pero si naceu a de todos, que é a que intentamos crear ao aceptar o ditame da Real Academia Galega», Manuel Ruiz

Los encargados de presentar el histórico informe fueron también los responsables de su elaboración: Valentín García, secretario xeral de Política Lingüística; Víctor Fernández Freixanes, presidente de la Real Academia Galega; y Antón Santamarina, director de la Comisión de Onomástica e Toponimia de la RAG. Fue el primero el encargado de tomar la palabra para explicar que a finales de año Ruiz se dirigió a él para «buscar unha saída sustentada no coñecemento toponímico para un vello debate».

De izquierda a derecha, José Antonio Otero, Valentín García, Víctor Fernández Freixanes, Manuel Ruiz y Antón Santamarina
De izquierda a derecha, José Antonio Otero, Valentín García, Víctor Fernández Freixanes, Manuel Ruiz y Antón Santamarina

Nada más y nada menos que la interminable dicotomía entre be y uve de Ribeira, debate sobre el que, desveló, nunca se había consultado a la Real Academia Galega. Por ello, alabó el paso dado: «Sirva isto como exemplo para outros Concellos onde poida haber diferenzas ou inseguridades deste tipo».

Consenso

No dudó Víctor Fernández Freixanes en destacar el valor de que todas las partes mostraran su apoyo al dictamen del informe de la RAG: «O feito de que haxa un consenso é algo que honra a todos vostedes. Non podo máis que aplaudir e admirar». Para el también profesor universitario, no cabe duda de que «a orixe de Ribeira é riparia», a la vez que reivindicó el trabajo silencioso y callado de los lingüistas y de la propia academia.

«Cada nome ten a historia de nós detrás, dos nosos avós, dos nosos pais. É como a resucitar a historia», Víctor Fernández Freixanes

Antón Santamarina ejerció el papel de maestro para desentrañar el citado informe. Explicó que en el medievo, cuando el gallego todavía diferencia los fonemas be y uve, Santa Uxía de Ribeira se escribía con el primero: «As razóns filolóxicas están a favor do be, non hai dúbida ningunha». Para él, sin discusión, los fundadores le dieron su nombre a la hoy ciudad barbanzana como homenaje «ás terras que hai ao corazón do mar», aunque el topónimo mutara hacia la uve a partir del siglo XVII.

Foto de familia. Miembros de todos los partidos de la corporación (PP, PSOE, BNG, Suma Ribeira y PBBI) inmortalizaron el momento acompañados de Antón Santamarina, Víctor Fernández Freixanes (ambos a la izquierda de Ruiz), así como de Valentín García (a la derecha de Luis Pérez Barral).
Foto de familia. Miembros de todos los partidos de la corporación (PP, PSOE, BNG, Suma Ribeira y PBBI) inmortalizaron el momento acompañados de Antón Santamarina, Víctor Fernández Freixanes (ambos a la izquierda de Ruiz), así como de Valentín García (a la derecha de Luis Pérez Barral).

Faltaba la parte más emotiva del histórico acto, que llegó de la mano del regidor, Manuel Ruiz. Firme defensor de la uve durante décadas, reconoció que «moitos de nós estamos deixando atrás parte da nosa historia, da nosa vivencia. E en realidade no que sempre creemos». Lamentó también que el dilema lingüístico derivase en problema, y que más tarde se convirtiera en una guerra entre los defensores de la be y los de la uve: «Ribeira o que se escribe é co corazón. Iso é o que quixemos sempre trasladar aos cidadáns».

«As razóns filolóxicas están a favor do be, non hai ningunha dúbida», Antón Santamarina

«Serei o último que poña aquí morreu un ribeirense, con uve. Pero incluso por enriba dos sentimentos, está o Concello e os seus intereses», afirmó Ruiz, que reconoció que buscó un final a la polémica en el que no hubiera un bando que venciera al otro. Con la foto de familia de toda la corporación quedó sellada una paz que nace con la be. Después de casi cuatro décadas de batalla, Ribeira se despidió de Riveira.

«Riparia», la única raíz posible que contemplan los lingüistas

El informe elaborado por el Seminario de Onomástica de la Real Academia Galega sobre el topónimo de Ribeira defiende que el nombre de la localidad «provén do latín riparia, única etimoloxía posible». Para los lingüísticas, los primeros vecinos de la localidad le dieron ese nombre por su cercanía al mar.

Como explicó el propio Antón Santamarina, el primer testimonio escrito del nombre aparece en un testamento de 1378, recogido por López Ferreiro en la obra Colección Diplomática Galicia Histórica, donde figura como Santa Ougea de Ribeira. Menos de un siglo más tarde, en el 1432, también queda recogido como Sancta Ougea de Ribeyra.

En textos posteriores, escritos ya en castellano, aparece también escrito con be, hasta que en el siglo XVII, en las Memorias del cardenal Gerónimo del Hoyo, aparece por primera vez con uve. «A partir dese século XVII o nome do topónimo escríbese xa regularmente con uve, e é innegable que ten que ver coa influencia do castelán», se explica en el informe.

A pesar de esto, según el mismo texto, en el nomenclátor la forma oficial desde 1842 hacia adelante, incluyendo incluso el franquismo, era Ribeira.

Una medida que obliga a cambiar escritos, sellos y señales municipales

El proceso para convertir Riveira en Ribeira comenzó nada más terminar el histórico acto en el salón plenario. Las primeras en mudar de grafía fueron las redes sociales municipales, que ya recogen la forma con be. Más trabajo llevará cambiar todos los sellos y escritos oficiales.

El propio regidor, Manuel Ruiz, reconoció que no era una medida que vaya a suponer un alto coste para las arcas públicas: «A maioría das sinais que hai na cidade son da Xunta, que xa recolle a forma con be». Más difícil será para el servicio informático de ayuntamiento, que incluso tendrá que cambiar los dominios de las páginas web y de los correos electrónicos de los funcionarios.

Oposición

Aún así, desde el gobierno saben que tendrán encima a la oposición para controlar que la transición llegue a buen puerto. PSOE, PBBI, Suma Ribeira y BNG se congratularon de lo ocurrido en el salón de plenos.

«Para nós é un feito histórico no que se dá cumprimento a unha cuestión que xa tiña que vir de vello», destacó el portavoz del BNG, Luis Pérez Barral, una de las voces que más insistieron en el cambio de grafía.

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