Barbanza duplicó en tres años la cifra de negocios de hostelería accesibles

Pese al avance, son solo una docena los establecimientos que figuran en la guía de Turismo


Ribeira / la voz

Dice la ley que a estas alturas del siglo, todos los edificios y espacios públicos deberían ser plenamente accesibles para las personas con diversidad funcional, pero la realidad es muy distinta y una muestra de ello se evidencia en el sector turístico. Cierto es que, poco a poco, se va avanzando en esta materia y que, según la guía actualizada de Turismo de Galicia, los negocios de hostelería libres de barreras funcionando en territorio barbanzano se duplicaron en tres años, pero la cifra es todavía muy baja y son solo una docena los negocios que cumplen las condiciones para recibir a usuarios con algún tipo de discapacidad.

De hecho, más que accesibles, la mayoría de los establecimientos que figuran en el listado de recursos turísticos son «practicables», es decir, que cumplen parte de las exigencias de la legislación y cuentan con unas buenas condiciones para las personas con diversidad funcional, pero presentan carencias. Según esto, solo dos restaurantes, A Morosa, en Carnota, y O Porto, en Porto do Son, están considerados negocios adaptados.

En cuanto a los locales practicables, Casa do Tella e Rosalía (Portosín), Casa Magán y Miramar (Boiro) y Gastromanía (Ribeira) completan la oferta accesible en cuanto a restauración, mientras que son cinco los negocios de alojamiento que también se adecúan a los requisitos. Se trata de A Casa do Patín y el cámping de Barraña (Boiro), apartamentos Apartadiño (A Pobra), hotel As Brisas do Freixo (Outes) y el cámping Punta Batuda (Porto do Son).

Documento detallado

Cada uno de estos establecimientos cuenta con un documento en el que se recogen sus características específicas para dar respuesta a los visitantes con necesidades especiales, una guía en la que se detallan cuestiones genéricas, como las condiciones de los accesos en el entorno inmediato del local, la existencia o no de plazas de aparcamiento señalizadas para personas con movilidad reducida, la presencia de desniveles o la pendiente de las rampas de entrada. Pero también se tienen en cuenta aspectos mucho más concretos, como la señalización con pictogramas, sistemas de alarma en los aseos en caso de caída, el ancho de las puertas, si el pavimento es antideslizante, el espacio disponible para el manejo de sillas de ruedas, la existencia de barreras visuales, la altura de los armarios o si los pestillos de las puertas son fácilmente manipulables.

Estos aspectos, y otros muchos que aparecen en la guía, sirven para valorar el grado de accesibilidad para personas con distinto tipo de discapacidad, también visual y auditiva. Y si quienes tienen dificultades de movilidad lo tienen muy complicado en la hostelería, los recursos específicos para usuarios con problemas de oído o de vista son prácticamente inexistentes y ninguno de los locales de la comarca analizados cuenta con información en braille o personal formado en lengua de signos, por ejemplo.

Eduardo Fernández: Creador de COMEDERE

«Trátase de ter o servizo máis cómodo para ser o máis independente posible»

Además de la guía de recursos accesibles de Turismo de Galicia, en la comarca existen otras iniciativas que nacieron con el objetivo de dar a conocer las características de accesibilidad de los establecimientos de restauración barbanzanos, como Comedere, un blog que puso en marcha el rianxeiro Eduardo Fernández, quien señala que todavía falta mucho: «Non é só que poidas entrar nun sitio. Trátase de ter o servizo máis cómodo posible para que poidas ser o máis independente posible».

Por su experiencia personal a la hora de buscar alojamientos o restaurantes adaptados a personas con movilidad reducida tiene claro que la concienciación es fundamental: «Moitas veces depende do coñecemento que teña a persoa que está á fronte do negocio». El problema casi nunca es entrar a los sitios, que suelen tener alternativas para que una persona en silla de ruedas pueda acceder al interior. Otra cosa es que, una vez dentro, el local cuente con características adaptadas a clientes con movilidad reducida, bien porque carezcan de espacio suficiente para moverse, porque la silla no cabe en una mesa demasiado estrecha o demasiado baja o porque el baño no está acondicionado. De hecho, en los baños de los alojamientos es donde Eduardo encuentra más problemas: «Nos buscadores poñen que están adaptados pero ao final non é así, sobre todo as duchas. A cuestión é que ti saes da casa coa confianza de que vas ter a comodidade que necesitas e atópaste con que non é así e que non podes nin ducharte».

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