El Xallas inunda un centenar de fincas e indigna a los ganaderos

Los afectados culpan a Ferroatlántica por la gestión del embalse de A Fervenza


REDACCIÓN / la voz

Esta semana han caído en Mazaricos más de 180 litros de agua por metro cuadrado que, además de causar desperfectos en multitud de carreteras y pistas agrícolas, han provocado el desbordamiento de la mayoría de cauces repartidos por el territorio. La principal consecuencia: el anegamiento de numerosas fincas que, en muchos casos, han quedado inservibles para la producción del forraje que se esperaba recoger durante la primavera.

Especialmente afectadas han sido las praderías situadas a ambos lados del Xallas que, además de los efectos de las trombas de agua, han tenido que sufrir también las consecuencias de la apertura controlada de las compuertas del embalse de A Fervenza. Un mecanismo de seguridad que, sin embargo, ha provocado la indignación de muchos de los dueños, que acusan directamente a Ferroatlántica, encargada del aprovechamiento hidroeléctrico del cauce, de pensar únicamente en sus intereses a la hora de gestionar la capacidad del embalse.

«Pasa sempre que hai enchentes ou temporadas de chuvia prolongada. A empresa só se preocupa de gardar sempre a maior cantidade posible de auga e cando se converte nun problema ou nun risco abren as comportas sen importarlles nada os danos que causan», apunta Manuela Rodríguez, propietaria de un albergue en Ponte Olveira que durante varias horas ha tenido el agua en la puerta de entrada del establecimiento. «Nalgunha ocasión ten entrado e provocado importantes danos. Incluso lle pedimos que nos fixeran un muro no exterior para evitar que isto puidera pasar e non nos fixeron ningún caso. Só pensan no seu e os outros sufrimos as consecuencias dese egoísmo», explica.

Falta de previsión

De idéntica opinión son los ganaderos de las parroquias mazaricanas de Corzón y Colúns, con fincas repartidas por los casi siete kilómetros de cauce que van desde la prensa de A Fervenza y la situada en las inmediaciones del núcleo de Campelo. «Resulta evidente que a xestión non é a correcta, porque sabendo o que leva chovido e as predicións para esta semana, o normal tería sido soltar a auga pouco a pouco para que non causara danos, e non desta forma que se fixo», apunta Javier Freire, presidente de la Asociación de Vecinos de Colúns, que considera de justicia que se indemnice a los afectados por los daños que les causan.

Desde la empresa, por su parte, se limitan a señalar que la apertura de las compuertas de A Fervenza se ha realizado «de forma absolutamente rigurosa y profesional, como siempre que se registran lluvias intensas o hay previsión de las mismas que puedan implicar un riesgo de desbordamiento grave o un riesgo para la seguridad de las personas, bienes y medio ambiente». Para Ferroatlántica, se trata de una medida de seguridad contemplada en los protocolos establecidos por las autoridades competentes y realizada en coordinación con la Administración Autonómica, Augas de Galicia, Ayuntamiento de Mazaricos y Protección Civil.

A principios de semana, el porcentaje de ocupación del embalse de A Fervenza era, según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica, del 94%, la cifra más elevada, para esta misma semana del año, de la última década.

El agua se coló en garajes y viviendas y el viento tiró árboles y farolas

 

 

El fuerte viento y la lluvia caída ayer provocaron múltiples incidencias, aunque no hubo que lamentar daños personales. En Ribeira, los bomberos tuvieron que acudir a dos viviendas por la inundación de sus garajes, una en la avenida de A Coruña y otra en Castiñeiras. También en Boiro intervinieron por este motivo en una casa de la calle Costadal. En Carnota, el río se desbordó a su paso por San Mamede y el agua fue directa a dos inmuebles. Los vecinos pudieron bloquear las puertas con tablones y trapos para evitar que accediera al interior, aunque sí que afectó a los garajes. Protección Civil de Porto do Son tuvo que acudir a un edificio en la calle Xío, ya que se inundó la terraza de este y el agua acabó accediendo a dos viviendas. En una de ellas causó daños en la plaqueta.

Lo que resultó una constante en toda la comarca fue la retirada de árboles caídos en carreteras y pistas. También sufrieron los adornos navideños y las farolas. El GAEM de Ribeira tuvo que asegurar el árbol de Navidad de Palmeira y por culpa de un elemento decorativo la carretera estuvo cortada al tráfico durante 20 minutos en esta parroquia. En Noia y en A Pobra alguna luminaria acabó en el suelo. Curioso fue también lo sucedido en el Malecón de Cadarso, donde Emerxencias Noia retiró los contenedores que se habían apiñado en medio de la calle.

Por otra parte, la actividad eléctrica fue especialmente intensa en Barbanza. Entre la medianoche y las 2.00 cayeron en Galicia 244 rayos. La mayoría de ellos tuvieron como destino la comarca y su costa, con mayor incidencia en Arousa norte y Porto do Son y Noia.

SÁLVORA

Mirando al cielo y pidiendo una tregua

 Cuando las nubes descargan mucha agua y el viento sopla con fuerza siempre hay consecuencias. Es cierto que no es una situación nueva para los gallegos, acostumbrados a vivir con paraguas y chubasquero, pero también lo es que llevamos ya muchos días grises. Una tregua seguro que sería muy agradecida por los miembros de los servicios de emergencias, los ganaderos y agricultores y por todos los ciudadanos.

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