El cambio climático convertirá Aguiño en isla y sumergirá Baroña

Un estudio de la organización Climate Central sobre la subida del nivel del mar pone en alerta a la comarca


Ribeira / La Voz

Aunque haya quien lo discuta, el cambio climático ya está aquí y, si el ser humano no hace nada para tratar evitarlo, ha venido para quedarse. Estados Unidos acaba de oficializar su salida del Acuerdo de París para la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero y, aunque puede parecer que eso pilla muy de lejos a la comarca de Barbanza, no lo está tanto. Porque, si se cumplen las previsiones de un reciente estudio elaborado por Scott Kulp y Benjamin Strauss, de la organización Climate Central y publicado en Nature Communications, en el 2050 la subida de nivel del mar habrá convertido Aguiño en una isla, habrá borrado del mapa las dunas de Corrubedo y habrá sumergido un bien patrimonial de la envergadura e importancia histórica y turística del castro de Baroña.

El estudio científico habla de las estimaciones sobre la subida del nivel del mar en los próximos años, y los peores escenarios indican que podría aumentar entre 70 y 100 centímetros. De hecho, señala que los expertos estiman que hay un 5 % de posibilidades de que el aumento del nivel del mar del siglo XXI supere los dos metros, y en ese caso habrá en el mundo 300 millones de personas que residen en zonas costeras amenazadas por las inundaciones. Algunas de ellas, estarán en la comarca, donde el cambio climático acabará anegando pequeñas aldeas, pero también poblaciones más importantes como A Pobra. 

Carreteras cortadas

De hecho, mientras en otras localidades como Rianxo o Noia la subida prevista para mediados de siglo hará que el mar recupere el terreno que el hombre le ha ido arañando con los años con sucesivos rellenos y devolverá a la capilla de San Bartolomeu rianxeira a una isla y convertirá San Lázaro en un humedal, en la villa pobrense los efectos serán mucho más importantes. El agua de la ría de Arousa engullirá toda la zona portuaria y las olas alcanzarán la plaza de Maura y las puertas de la Torre de Bermúdez. Incluso atravesará la carretera comarcal AC-305 avanzando hacia el interior en la zona del río Morto y sumergirá toda la zona de O Areal.

Es más, si se cumplen los pronósticos de los expertos en un escenario de elevadas emisiones contaminantes a la atmósfera, la comunicación por carretera en la comarca será realmente complicada. Claro que el mar no llegará a la autovía de Barbanza, pero sí cortará en varios tramos tanto la AC-550 como la AC-305. De hecho, esta última será intransitable entre Palmeira y Ribeira debido a la subida del nivel del mar, que inundará por completo Coroso y los centros educativos que hay en la zona, atravesando la carretera comarcal y adentrándose en As Saíñas.

El paseo de As Carolinas, el Malecón y el paseo de O Touro tampoco se librarán de la subida de la marea, y Aguiño será uno de los puntos más afectados. El agua conectará la playa de O Castro y Os Areeiros con la laguna de Vixán, aislando a la localidad del resto del municipio.

Otra población importante amenazada es Cabo de Cruz, que, de cumplirse las previsiones, acabará prácticamente borrada del mapa, igual que O Chazo y O Bodión. El paseo marítimo boirense desde O Saltiño hasta la desembocadura del río Coroño no tendrá mejor suerte, y el agua pondrá en riesgo viviendas y centros educativos de la zona de Praia Xardín, además de las instalaciones deportivas de Barraña y los inmuebles del entorno del puerto de Escarabote. 

Espacios naturales

El cambio climático también afectará de manera muy importantes a algunos de los espacios naturales más ricos del área barbanzana, empezando por las dunas de Corrubedo, que se inundarán igual que parte de la localidad corrubedana, y acabando en la desembocadura del Tambre o la playa de Carnota, la más larga de Galicia con sus ocho kilómetros de arena amenazados por la subida del nivel del mar. Incluso el faro de Lariño peligra, y el agua podría llegar hasta la iglesia de O Pindo.

Los arenales muradanos de Ancoradoiro y Area Maior tampoco se libran de la amenaza, igual que la laguna de Louro. Las playas del municipio sonense son carne de cañón para el cambio climático, que también se hará notar en la localidad de Portosín, donde el agua llegará hasta la plaza de O Curro y cubrirá el paseo de Coira. Con todo, uno de los grandes recursos en riesgo es el castro de Baroña, que, si nadie lo remedia, desaparecerá después de miles de años resistiendo los envites del mar desde su privilegiada situación.

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«A pesar de 40 años de negociaciones mundiales importantes, hemos seguido haciendo negocios como de costumbre y no hemos logrado abordar esta crisis --alerta Ripple, profesor de ecología en la Facultad de Silvicultura--. El cambio climático ha llegado y se está acelerando más rápido de lo que muchos científicos esperaban».

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