Sandra Piñeiro, la remera conseguidora de sueños

Marta Gómez Regenjo
Marta Gómez RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

LIGA EUSKOTREN

La boirense Sandra Piñeiro ha encontrado en Orio una segunda casa y el lugar en el hacer realidad sus metas deportivas

12 may 2021 . Actualizado a las 17:50 h.

Se escapaba para ir a entrenar cuando la castigaban, su lema es que no hay nada imposible y ha encontrado en el País Vasco una segunda casa. Es Sandra Piñeiro Fungueiriño, una mujer que a pesar de su juventud -tiene apenas 23 años- ha tocado ya la cima del remo. Todavía le quedan muchas metas por conseguir, pero después de un año en el que se ha coronado campeona de la Liga Euskotren -lo que vendría a ser la Primera División del remo femenino- y ondear la bandera de La Concha puede decirse de ella que es una conseguidora de sueños. Y lo que le queda por remar.

Este año, personal y deportivamente, para mí ha sido lo máximo»

Obviamente, los éxitos deportivos no llegaron a la vida de Sandra porque sí, detrás hay mucho trabajo y una determinación que la llevó a aceptar el reto de irse sola a Orio: «Al principio es complicado irte a un sitio nuevo, donde no conoces a nadie y donde no tienes cerca a tus apoyos. Es un cambio muy grande. Pero a día de hoy es como mi casa, me recibió todo el mundo con los brazos abiertos y estoy muy a gusto». Así que, de momento, seguirá en el País Vasco, a donde llegó para hacer las prácticas del grado de INEF y surgió la oportunidad de remar en el equipo de Orio. El resto, es historia: «Aquí he aprendido muchísimo a todos los niveles. Este año, personal y deportivamente, para mí ha sido lo máximo».

Desde el colegio

Antes de recalar en Orio, su cuna deportiva estuvo en el club Cabo da Cruz, al que llegó, de nuevo, por su determinación a buscar retos. «Siempre me ha gustado el deporte, no encontré nunca ningún deporte que me cansara. Un día, organizaron unas jornadas en el colegio y el club llevó unos ergómetros. Probé, me gustó, y decidí apuntarme. Yo sola. Cuando empecé éramos muy pocas chicas».

Nunca en mi vida he llorado tanto ni me he emocionado tanto como este año»

Con lo que quizá no contaba era con el que remo la enganchase como lo hizo. Cuenta que al principio su única motivación y la de sus compañeras era divertirse y conocer gente, pero, poco a poco, le fue entrando el gusanillo de la competición. Y, encima, tenía cualidades: «Veía las traineras de la ACT y pensaba que me gustaría saber qué se sentía al ganar algo así».

La siguiente pregunta para la campeona de la Liga Euskotren y de la regata de La Concha es obvia: ¿Qué se siente al alcanzar la cima del remo?: «Nunca en mi vida he llorado tanto ni me he emocionado tanto como este año. Recordaba todo lo que viví de pequeña, lo lejos que lo veía desde Galicia, todo lo que tuve que cambiar en mi vida para conseguirlo. Estoy muy orgullosa, no hay nada imposible». Prueba de ello es una lista que Sandra hizo cuando era una niña con sus sueños de futuro. A saber: ganar La Concha, ganar el campeonato de España y estudiar INEF.

Lo ha logrado, también su objetivo académico, a pesar de que confiesa que era mala estudiante y, cuando la castigaban por sacar malas notas, se escapaba para ir a entrenar. Reconoce que incluso a su madre le sorprendía la responsabilidad y el compromiso con que su hija asumía cada entrenamiento, y, al margen de lo deportivo, Sandra destaca también los valores que ha aprendido a través del remo, como la superación, el sacrificio y el compañerismo. Y ese camino es el que la ha llevado a lo más alto del remo nacional.

Explica que competir al máximo nivel en Galicia es prácticamente imposible porque no hay los medios de los que sí disponen en el País Vasco: «Aquí no hay esa cultura de remo. Allí se vive como el fútbol, la gente te reconoce por la calle, en Orio todo el mundo se vuelca en cada regata, firmas camisetas... Para saber lo que es tienes que vivirlo. Te sientes gratificada por como reconocen tu sacrificio y tu compromiso».

Al 200 %

En consecuencia, el nivel de exigencia también es mucho mayor, algo que para ella nunca ha sido un problema: «Mi compromiso siempre es al 200 %, me gusta que me den caña, por eso estoy tan contenta en Orio».