Fervor nacional

Alicia Fernández LA CRIBA

BARBANZA

18 oct 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Creo que España, como espacio en el que convivir y ya no por razones geográficas y de nacionalismos, empieza a no tener remedio; salvo cuando llegue el meteorito y se quede este terruño más yermo que la conciencia de Telecinco. Hemos dedicado tanto esfuerzo en ahondar en nuestras diferencias y a hurgar en las heridas que alcanzamos un punto de no retorno.

No seré equidistante. Creo que uno de los bandos, el de la derecha recalcitrante y montaraz, ha estado siempre más amparado y consentido, porque incluso con gobiernos de centro izquierda se les ha temido, permitiéndoles discursos y actos que a todas luces estaban fuera del juego democrático y en modo alguno se le permitió al otro extremo. Ahora cualquier hecho o palabra vale para librar una batalla a la que se arrastra a personas que eran moderadas, que pasan a engrosar una u otra trinchera.

Les pongo un nimio ejemplo: el día de las Fuerzas Armadas un paracaidista falla en su aterrizaje y se pega la leche contra una farola y se queda colgado de ella. Algo que puede pasar y que no tiene más interés. Pero no, se inicia una campaña en las redes que convierten el error en hazaña y al que yerra en héroe. Y de ahí, a un paso, al fervoroso militarismo, a la España una y grande y al ¡a por ellos!

Que no, oiga. Que a mí ese exhibicionismo militar solo me recuerda a Kim Jong-un. Y si por encima fallas cuando estás en tan narcisista pose pues te fastidias y asumes. Como hacen todos los ciudadanos cuando fallan en sus múltiples facetas diarias ¡Cómo va a ser para mí un héroe o un ejemplo ese soldado! ¡Ojo! que también me parece igual estupidez lincharlo por su error.