Dejar la medicación


Me comentó ayer un amigo que lleva cuatro años tomando ansiolíticos, Trankimazín 2 miligramos -la dosis comercializada más alta- y que ya no le hacen nada. «Emilio, ni duermo». Me cuenta que tuvo una mala experiencia en el trabajo, eso fue lo que le hizo empezar a tomarlo. «¿Y ahora qué tal te va en el curro?» Ahora le iba bien, incluso muy bien.

Imaginen entonces que se hacen un esguince en el tobillo. Las primeras semanas para caminar necesitarán unas muletas, es normal. Imaginen que siguen utilizando las muletas, aunque el pie ya no les duela. Y en un último ejercicio de imaginación, imaginen que se acostumbran tanto a las muletas aún estando sanos que cambian su patrón de movimiento para seguir llevándolas.

El uso de benzodiacepinas (Trankimazín, Lorazepam, Rivotril…) a largo plazo, especialmente más de un año, provoca déficits cognitivos y de memoria. En muchos casos se convierten en la muleta que no necesita y que varía su manera de andar, de pensar. Lo alentador es que una vez que se dejan, la mayoría de pacientes recuperarán a niveles casi basales sus habilidades intelectuales a los seis meses.

Cuando considere que está preparado para empezar a dejar de tomar la medicación, coménteselo a su médico. No se cree otro problema con una muleta por no soltarla a tiempo. Que el médico le recomiende cómo ir reduciendo la dosis, no se puede dejar de golpe. Y encuentre algo que llene el vacío: lo mejor, el deporte y el arte. Este no es el consejo de un sanitario, es el consejo de alguien que estuvo donde ahora está usted.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
66 votos
Comentarios

Dejar la medicación