Apertura masiva en Os Lombos do Ulla

El número de barcos, sumado a la aplicación de los nuevos controles, provocaron colas de casi dos horas en las bateas en las que se realizan los pesajes de marisco


Vilagarcía, Ribeira / la voz

La jornada amaneció desapacible, ideal para sembrar la duda entre los rañeiros arousanos sobre si valdría la pena salir, o no, al mar. Finalmente, fueron 632 barcos los que iniciaron la campaña de libre marisqueo. Una amplia mayoría, casi el 69 %, se dirigieron a la desembocadura del Ulla. Si el berberecho se había recuperado, como aseguraban las previsiones de la Xunta, la apuesta parecía segura. Pero no fue exactamente así.

«Esperabamos máis», reconocía ayer el patrón mayor de Cambados. Ruperto Costa fue uno de los mariscadores arousanos que decidió explorar las posibilidades de Os Lombos. Y aunque un solo día de trabajo no sirve para sentar cátedra, su impresión es que en el banco hay una cantidad razonable de berberecho y almeja japónica, pero «babosa e fina, nada». Otro patrón mayor, el de Rianxo, también trabajó en la desembocadura del Ulla. Y también él considera que el estado del banco no ha cumplido con las expectativas de buena parte de la flota. «Non hai o marisco que se espera nin de broma. Berberecho aínda hai algo, pero non apreciamos tanta xapónica como se dicía», concluye Miguel Iglesias.

Dificultades con los topes

Como las suyas, las voces de muchos otros mariscadores. «Parecía que iamos ter moita cousa, pero non é tanto. E de ameixa babosa e fina non hai nada», apuntaba el rianxeiro Marcos Sobradelo. En su caso, logró traer a tierra los topes de berberecho y japónica, pero no todos tuvieron la misma suerte.

«Hai máis que o ano pasado, pero non teño eu claro que vaia dar para toda a colleita», aseguraba Ramón mientras esperaba a cribar sus capturas en la lonja de A Illa. «Isto, de ano a ano, vai a menos», remachaba cerca de él otro de los mariscadores isleños que, pasadas las dos de la tarde, estaban aguardando su turno en la lonja. Podían considerarse afortunados: a esas horas aún había gente esperando para pasar los controles en la batea. «Ao recoller todos ao mesmo tempo, formouse unha cola que lle daba varias voltas á batea; quedaban alá unha chea de barcos á fila», comentaban los primeros en llegar a puerto.

«Houbo unha cola infernal», reconocía el patrón mayor de Cambados. «O pesado no punto de control foi unha loucura pola cantidade de barcos que había, unha batea soa faise pouca para tanta xente», insistía el de Rianxo. Miguel Iglesias fue de los que más sufrió ese problema: en su lonja fue necesario retrasar más de una hora la subasta porque parte de las embarcaciones aún no habían llegado a tierra. «Ao final chegou todo o mundo para a poxa porque a retrasamos ata as tres e media da tarde, pero non podemos ter aos compradores tanto tempo esperando e arriscarnos a que marchen e nos quede todo o marisco aquí», recalca Iglesias.

Dos horas

Hubo quien estuvo hasta dos horas esperando su turno para pasar el control y que a las tres de la tarde, cuando la subasta en la rula rianxeira debería estar ya finiquitada, todavía estaba de camino a puerto.

La explicación a semejante desbarajuste fue la masiva afluencia de mariscadores al banco de Os Lombos. Las cifras oficiales sobre barcos despachados para faenar en la desembocadura del Ulla dan una idea de la flota que ayer se arremolinaba en torno al punto de control: 422, frente a los 177 de la campaña pasada.

Los propios profesionales eran conscientes de ello: «Xuntámonos unha chea de xente. Moitos de Cambados e por aí que ían ao Bohído este ano viñeron para o río». «Houbo xente que estivo máis de hora e media esperando para pesar o marisco e iso non pode ser, hai que buscarlle unha solución», apuntaban desde la lonja rianxeira.

Ante esta situación, no faltaron voces que destacasen la necesidad de habilitar otro punto de control en las inmediaciones de Os Lombos para evitar esperas como las de ayer.

Una pesa más

Juan Rial Millán, el patrón mayor de A Illa y presidente de Rañeir@s Ría de Arousa, reconoce el problema. Este no tuvo nada que ver, explicó, con el nuevo sistema de tarjetas que se ha comenzado a aplicar, sino con la gran cantidad de barcos que ayer se reunieron en Os Lombos y en el hecho de que «todos esperaron ata última hora», la una de la tarde, para dirigirse a la batea.

Entre eso, que se juntó bastante marisco y que el control es este año más exhaustivo y afinado, el proceso se demoró hasta sacar de quicio a algunos de los mariscadores. Para solucionarlo, Rañeir@s tiene previsto instalar hoy, en la batea, una tercera pesa a fin de agilizar el proceso.

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