Cien días en busca de la estabilidad

Las elecciones de mayo dejaron un escenario abierto que ha llevado a que buena parte de los primeros meses de mandato se hayan dedicado a garantizar la gobernabilidad

Jamardo Alvite
Ribeira / La Voz

Los resultados electorales del pasado mes de mayo dejaron un panorama inédito en la comarca, con seis de los 11 municipios del área barbanzana encabezados por ejecutivos en minoría. De hecho, muchos llegaron a la sesión de investidura sin un acuerdo de gobierno cerrado, con lo que los primeros meses del mandato se han dedicado fundamentalmente a buscar la estabilidad necesaria para sacar adelante nuevos retos y proyectos. Transcurridos cien días desde la toma de posesión, algunos todavía están en ello.

Y es que, estando en minoría, la aprobación de sueldos, dedicaciones y retribuciones por asistencia a órganos colegiados ha sido un escollo. En Outes y Carnota lo consiguieron al segundo intento, mientras que en A Pobra esta es aún una materia pendiente. La semana pasada, el asunto se llevó a pleno por tercera vez y, de nuevo, quedó sin aprobar. En Ribeira, Manuel Ruiz Rivas tuvo que hacer gala de toda su capacidad de diálogo para conseguir el apoyo de parte de la oposición con una propuesta que incluía dedicaciones parciales para ediles del PSOE y el BNG.

Por su parte, José Ramón Romero, Martiño, vio como el PP facilitaba con su abstención la aprobación de los sueldos de su gobierno en Boiro, mientras que el minoritario ejecutivo de Inés Monteagudo en Muros logró el respaldo de la oposición para poder empezar a trabajar.

En cuanto a los demás concellos de la zona, las mayorías alcanzadas -salvo en Rianxo, donde no tardó en forjarse un pacto entre BNG y PSOE para conseguirla- han permitido a los gobiernos mantener una línea continuista con respecto al mandato anterior. Sucede tanto en el municipio noiés, donde se reeditó el bipartido entre PP y NOIA, como en Mazaricos, donde se mantienen los proyectos en los que ya se venía trabajando.

Gestión

Reuniones y pocas actuaciones de peso. Las negociaciones, por un lado, y la estabilidad en los concellos con mayoría, por otro, han marcado el panorama político en los cien primeros días de los gobiernos locales. En cuanto a la gestión, ciertamente no ha dado tiempo a gran cosa, sobre todo teniendo en cuenta que las corporaciones se constituyeron prácticamente con el inicio del verano. Así pues, las actuaciones que se han ejecutado en las últimas semanas son de poca entidad o bien grandes proyectos que ya estaban en marcha. Sin embargo, los alcaldes sí han hecho gestiones para encauzar obras que serán determinantes en el futuro de la comarca. Manuel Ruiz Rivas se reunió con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, para hablar de la esperada circunvalación de Ribeira, que si todo transcurre según lo previsto saldrá a exposición pública este mismo otoño.

 El sonense Luis Oujo también logró arrancar de Núñez Feijoo el compromiso de colaboración para sacar adelante el esperado polígono industrial, pendiente desde hace años, y ha avanzado en las gestiones para que Queiruga y San Pedro cuenten con depuradora, mientras que Santiago Freire mantuvo ya varias reuniones con el conselleiro de Sanidade para la reforma integral del centro de salud de Noia, o bien la construcción de un nuevo inmueble en el municipio.

Madrid

Los efectos de la falta de Gobierno. La situación de atasco que se vive en Madrid debido a la provisionalidad del Ejecutivo central también tiene su repercusión en los gobiernos de la comarca, entre otras razones por las limitaciones para hacer uso del remanente para destinarlo a inversiones y porque están pendientes varios proyectos que dependen de la Administración estatal y que no acaban de arrancar.

Presupuestos

Escaso margen. Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los nuevos gobiernos a la hora de acometer nuevas actuaciones es que, en la mayoría de los casos, los presupuestos están prácticamente agotados, y más si las cuentas están prorrogadas. En este sentido, se han dado pocos avances por el momento, aunque la corporación ribeirense celebrará un pleno extraordinario esta misma semana para debatir los presupuestos que se presentaron la semana pasada.

 

La aprobación de los planeamientos urbanísticos se atraganta en varios ayuntamientos

La aprobación de los planeamientos urbanísticos es una tarea compleja que varios gobiernos se han fijado como el gran reto del presente mandato después de años atragantados. Sin embargo, en estos primeros cien días pocos avances se han dado al respecto.

El documento que debería estar más próximo a su aprobación es el de Rianxo. Ya cuenta con todos los informes sectoriales favorables, ahora solo falta que pase por el pleno. El gobierno comunicó a los grupos de la oposición que próximamente se convocará una comisión para reactivar la tramitación del plan xeral de ordenación municipal (PXOM).

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Rianxo es otro de los concellos con un proyecto económico prorrogado. Las cuentas fueron a pleno en vísperas de las elecciones, pero el gobierno de Muíños no contó con los apoyos necesarios para sacarlas adelante. Sin embargo, tras los comicios no se ha movido ficha para tratar de darles luz verde.

Tampoco en A Pobra se han producido avances en esta materia. En Muros, no se aprueban unos presupuestos desde hace cuatro años, y no será fácil que se logre en este ejercicio, a pesar de que el clima que reina en el seno de la corporación en este mandado parece más propicio para alcanzar acuerdos. En julio se aprobaron algunas modificaciones de crédito, y al próximo pleno el ejecutivo local llevará dos nuevos suplementos para liquidar cuestiones pendientes. De este modo, se pretende allanar el camino para empezar a trabajar en una propuesta de proyecto económico, aunque el margen de tiempo para hacerlo es limitado dada la época del año.

Cambios políticos

Primeras renuncias. A pesar del escaso tiempo transcurrido desde la toma de posesión de las corporaciones, ya se han registrado las primeras renuncias de ediles a sus actas. Los últimos en hacerlo han sido los concejales del BNG de A Pobra, Ramiro Ouviña y Cristina Andrade, aunque en su caso todavía no se ha formalizado su renuncia en pleno. Antes que ellos, tuvo que hacerlo Juan Carlos Vidal, de Nós Pobra, por incompatibilidad del cargo con su puesto de funcionario municipal. Lo mismo le ocurrió al cabeza de cartel socialista en Porto do Son, Miguel Mayán. Por su parte, Emilio Louro, que lideró el proyecto del BNG de Carnota, ni siquiera llegó a tomar posesión de su acta.

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