Coto a las terrazas sin licencia

La época estival y las fiestas favorecen ciertos desmanes en la colocación de mesas y sillas a las puertas de los negocios hosteleros que los concellos tratan de contrarrestar


Ribeira / La Voz

No es infrecuente ver como en determinados momentos del año y fiestas de guardar muchas terrazas instaladas a las puertas de los establecimientos hosteleros comienzan a estirarse y a multiplicar su número de mesas y sillas como dice la Biblia que Jesús multiplicó los peces y los panes. Esta práctica, que a menudo se realiza sin ningún trámite administrativo previo que ampare su legalidad, no pasa desapercibida a los concellos, que tratan de poner coto al mobiliario privado en la vía pública sin licencia.

No es fácil de controlar, pero se puede, como ha demostrado el Ayuntamiento de Ribeira, que hace unos días publicaba un censo en el que figuran las mesas y sillas instaladas sin permiso y la liquidación correspondiente por su colocación. Este listado responde a un expediente de comprobación realizado por la Administración local que destapó la existencia de un buen número de terrazas sin regularizar en suelo de su competencia -hay que recordar que zonas como el Malecón están bajo responsabilidad de Portos de Galicia-. De hecho, son un treintena los establecimientos en esa situación, en muchos casos, apuntaron fuentes municipales, derivada probablemente de la complejidad administrativa para obtener la preceptiva autorización.

Este censo corresponde a irregularidades detectadas durante el año pasado, pero no es Ribeira el único ayuntamiento que realiza un control de las instalaciones hosteleras en la vía pública. En Boiro también se hace, por ejemplo, y este verano se han dado casos de terrazas que se expandieron más allá de los límites fijados en el permiso concedido al establecimiento. La Policía Local levantó el acta correspondiente iniciándose un expediente de sanción.

Pocas infracciones

En Porto do Son lo que se hace cuando se detecta una infracción de este tipo y en un determinado lugar aparecen sillas y mesas como si salieran de debajo de las piedras es requerir al responsable del local para que las retire o bien abone la tasa correspondiente por el mobiliario colocado a mayores.

Si no se atiende al requerimiento, el Concello liquida la deuda por la vía ejecutiva. En cualquier caso, el alcalde, Luis Oujo, explicó que rara vez hay que recurrir a ese extremo y son pocas las infracciones detectadas.

Añade que en jornadas concretas, como durante las fiestas del Carmen que acaban de finalizar, se abre un poco la mano, una postura tolerante que se hace extensiva a otros municipios de la zona. En Rianxo, donde hoy mismo arrancan las celebraciones de A Guadalupe, el Concello autoriza a los establecimientos a ampliar el número de sillas y mesas en proporción al número para el que tienen licencia. En cuanto al resto del año, si se detecta algún desajuste entre el permiso concedido y la superficie ocupada, lo que se hace es enviar un requerimiento al local para que se retire el mobiliario a mayores o bien se realice una nueva solicitud conforme a la ocupación real.

En otros casos, los propios responsables municipales reconocen las dificultades para realizar un control de las terrazas.

Normas en revisión

En este sentido, la alcaldesa de Muros, Inés Monteagudo, señaló que en la agenda de su gobierno está la revisión de la ordenanza para facilitar la tramitación y establecer un procedimiento de control que hasta ahora no se ha estado aplicando.

«Nos puntos máis conflitivos está marcado no chan o espazo das terrazas para garantir que se respectan as zonas de paso para os viandantes, pero hai determinadas cuestións na normativa que temos que corrixir para adaptala á realidade de Muros», concluyó la regidora.

¿Cuánto se paga por la ocupación de la vía pública?

Está bien saber qué medidas adoptan los concellos para evitar que las terrazas hosteleras invadan el espacio público, pero una de las preguntas que más se hacen los ciudadanos es cuánto se paga por ello. La respuesta está en las ordenanzas municipales, y hay tanta variedad como ayuntamientos.

¿Tienen ordenanza todos los concellos?

No, de hecho, Lousame, Mazaricos, Outes y Noia carecen de una norma específica para la instalación de terrazas. En el caso noiés, se trabaja desde hace tiempo en la elaboración de una ordenanza. El alcalde indicó que ya está elaborado un borrador que se presentará a los demás grupos políticos en las próximas semanas. Mientras tanto, a la hora de cobrar se toma como referencia la tasa por la utilización privativa de dominio público.

¿Cuánto se paga?

A la hora de establecer una cuantía, cada concello tiene su librillo. En el caso de Boiro se fija una cuota única de 3,77 euros al mes por metro cuadrado, mientras que en otros ayuntamientos se hacen distinciones en función de la época del año. En Carnota, entre el 1 de junio y el 30 de septiembre, el precio es de 4 euros al mes por metro cuadrado, mientras que en los demás meses se rebaja hasta 2,50 euros. En Porto do Son existen además dos zonas: en la uno el precio es de 3 euros al mes el metro cuadrado en verano y 2,50 el resto del año, y en la dos el coste es de 2 y 1,50 euros. En A Pobra, se establecen tres zonas: casco urbano, playas y resto del municipio; mientras que en Muros la cuantía se fija por unidad: 0,20 euros por mesa y día y 0,10 por cada silla.

¿Quién controla que se cumpla la norma?

Generalmente, son las policías locales las encargadas de esta función. Para ello, se les facilita un listado con todas las terrazas autorizadas y el número de mesas o la superficie que ocupan y se realizan inspecciones con mayor o menor regularidad.

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