Guillermo Hermida: Media vida innovando en inclusión social

Su reto siempre ha sido conseguir mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad visual

A. L.
ribeira / la voz

Ayudar a aquellos que tienen más dificultades siempre ha sido el lema que ha marcado la vida de Guillermo Hermida, sobre todo después de que a los 14 años perdiera la visión en ambos ojos. Sin embargo, este no fue ningún obstáculo para el muradano, que estudió Ciencias Económicas en la Universidade de Santiago y, tras trabajar una temporada en la comarca compostelana, en el 2007 le llamó la atención una oferta laboral: buscaban un gerente para dirigir la nueva Fundación ONCE para la Atención de Personas con Sordoceguera. «Me presenté a las pruebas de selección y, al final, lo que era para pasar un año en Madrid se han convertido en 12», explica Hermida.

A pesar de los esfuerzos constantes de personas como él, a día de hoy continúa habiendo ciertos hábitos o actividades tan comunes como manejar una vitrocerámica o saber el turno que aparece en las pantallas de los hospitales, que continúan siendo una tarea casi imposible de realizar sin ayuda. «Ahora mismo en las elecciones locales no podemos hacer uso de nuestro derecho al voto secreto», explica Guillermo Hermida. «Tenemos que pedir que alguien nos diga qué papeleta estamos cogiendo porque no hay una documentación accesible en braille como pasa en los comicios generales».

Estos son solo algunos ejemplos de las materias pendientes que tiene la sociedad en cuestiones de accesibilidad: «Yo diría que aquí la palabra clave es inclusión. Hace 30 años cuando la ONCE empezó a hablar de rampas en las aceras se decía que era una locura. Hoy, no solo ayudan a una persona ciega o en silla de ruedas, sino que también facilitan la vida cuando vas con los carros de bebés o de la compra. Y lo mismo ocurre con los ascensores», destaca el muradano.

La inclusión, como dice Hermida, afecta a numerosas dimensiones de la vida diaria: «A nivel laboral, desde esta entidad facilitamos todo el material necesario para que las personas puedan trabajar y estudiar, pero muchas veces gana el miedo, sobre todo del empresario. Yo creo que es cuestión de probar, porque el desconocimiento genera miedo. En el ámbito de la accesibilidad, en la ciudad ya es difícil, pero en el rural es más complicado, aunque yo creo que se puede conseguir». También reconoce que, en cuanto a la discriminación por razones de género, «a nivel administrativo llevamos por bandera la paridad 40/60, pero para las usuarias sí puede ser más difícil. Tenemos un protocolo interno que se activa inmediatamente en cuanto detectamos malos tratos, pero también hay algunos casos que no son tan visibles, como la sobreprotección».

Centro de Tiflotecnología

Como directivo de la fundación, Hermida coordina las áreas de Autonomía Personal y Accesibilidad, pero también dirige las actividades del Centro de Tiflotecnología e Innovación (CTI), un referente nacional en accesibilidad y productos de apoyo para personas ciegas o con deficiencia visual grave.

Sobre las tecnologías más solicitadas para aumentar la autonomía de personas mayores, el muradano destaca varias: «Tenemos una aplicación móvil que permite hacerle una fotografía a la ropa y así detectar qué prendas combinan entre ellas, y hay otra para que sepan cuándo una luz está encendida o apagada. Al principio les cuesta, como a todas las personas mayores al perder capacidad cognitiva, quizá un poco más porque estas herramientas no son tan intuitivas como las visuales. Sin embargo, una vez que ven la libertad que les da, ya no las sueltan».

El ámbito educativo tampoco se queda atrás en cuestión de innovación. En palabras de Guillermo Hermida: «Hemos desarrollado una aplicación que permite al niño escribir en braille y que el profesor pueda leerlo en el ordenador y al revés, así el docente puede interactuar con todos los niños por igual, sepa braille o no. También tenemos un videojuego para que los pequeños aprendan braille de forma divertida o la Gestión Once para Libros Digitales, para poder escuchar y añadir notas y destacados a libros digitales».

Actualmente, el 95% de estas tecnologías que desarrollan son gratuitas porque están financiadas a través de la fundación, no obstante, Hermida hace hincapié en el papel del Estado: «Lógicamente la administración tiene una responsabilidad porque una persona ciega es una persona como cualquier otra. Como suelo decir, pagamos impuestos igual que los demás; cuando voy al supermercado no me descuentan el IVA por ser ciego. Creo que deberían hacer un esfuerzo en cuanto a la accesibilidad».

Dirección. Coordina tres grandes áreas en la Fundación ONCE: Autonomía Personal (apoyo psicosocial, rehabilitación y comunicación y acceso a la información), Accesibilidad (análisis de la normativa nacional e internacional en esta materia) y Tecnología e Innovación en el CTI (nuevas aplicaciones informáticas, nuevas herramientas 3D y el estudio de cómo usar las tecnologías que ya existen para facilitar la independencia como la inteligencia artificial o los asistentes de voz).

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