Período de crisis para los fogones

Media docena de citas gastronómicas desaparecieron en los últimos años y solo se mantienen otras tantas


Ribeira / la voz

 Hubo una época no muy lejana en la que el verano se caracterizaba en Barbanza por ofrecer a vecinos y visitantes la posibilidad de degustar sus manjares más representativos en un auténtico maratón de fiestas gastronómicas. Los concellos se implicaban en la organización de buena parte de las citas, contando con la colaboración de los sectores implicados, casi siempre vinculados al mar. Pero las dificultades de los ayuntamientos para hacer frente a los gastos derivados de tales fiestas y el desentendimiento de los profesionales que deberían ser los principales interesados en potenciar los productos acabaron desencadenando la desaparición de media docena de exaltaciones.

La última que se incorporó a esta lista fue la Festa da Fervenza de Mazaricos. Llegó a ser la mayor churrascada de Galicia, pero el año pasado no encendió sus brasas y tampoco tiene de momento visos de regresar. En esa relación figuran otras citas que tuvieron gran fama como la Festa do Porquiño de Lariño, en la que llegaron a servirse 200 cochinillos. Tampoco están ya en la agenda lúdica del verano las exaltaciones de la cigala muradana, la carne de potro de A Curota, las navaja de Muros y Aguiño, el mejillón de Cabo de Cruz o el berberecho de Noia. Si bien es cierto que en esta última villa se optó por otro formato para dar a conocer las excelencias de su marisco rey, en forma de jornadas técnicas, y parece que está funcionando.

De las citas gastronómicas que pueden considerarse históricas, solo dos se mantienen en el calendario estival. Una es la exaltación del pulpo de Porto do Son, que volverá a celebrarse, como siempre, el segundo sábado de agosto. Desde el Concello llevan tiempo intentando darle una vuelta para introducir algún cambio que contribuya a potenciarla, pero de momento mantiene el formato tradicional. La otra es la Festa do Percebe de Aguiño. Tras un año en blanco, volvió en el 2017 de la mano de la cofradía de la localidad y sigue una trayectoria ascendente.

A ellas hay que sumar la degustación de la xouba de Rianxo. Sufrió algún paréntesis en el pasado e incluso tuvo que ser suspendida en el 2018 por falta de producto, pero el Concello apuesta por su continuidad. Para garantizar su celebración, la exaltación se extenderá a otros productos marineros.

En la agenda siguen otras fiestas que se están consolidando, como la del mejillón de Rianxo y el pulpo de Palmeira.

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