La falta de personal para el verano pone en jaque al sector hostelero

Algunos locales han reducido horario y otros no ponen terraza por falta de plantilla


ribeira / la voz

No es un problema nuevo, puesto que durante todo el año el sector hostelero de la comarca no ha parado de colgar carteles para encontrar camareros o ayudantes de cocina para poder atender los distintos negocios. Sin embargo, con la llegada del verano y el previsible aumento del número de clientes, muchos empresarios están desesperados porque no encuentran profesionales para aumentar sus plantillas. Algunos ya se han visto forzados a tomar decisiones drásticas, como reducir el horario de comidas o incluso no poner terraza durante la época estival, «porque no tengo gente para poder atenderla y nosotros no damos abasto. Para hacerlo mal y tener a disgusto a los clientes, es mejor no ponerla», confesó el responsable de un establecimiento pobrense.

El excesivo horario laboral, trabajar mientras el resto del mundo se divierte, el bajo salario o que no se cotiza por todas las horas que se hacen suelen ser las excusas más repetidas por aquellas personas que no quieren trabajar en el sector. Sin embargo, varios hosteleros se defienden y sostienen que las cosas han mejorado bastante, y que no se puede culpar a todos por lo que hacen unos pocos. «Gran parte de los negocios ya tienen a todos sus empleados con la documentación en regla, libran un día y medio a la semana y se intenta hacer turnos para que cumplan las ocho horas de contrato, pero cada vez es más difícil porque no se encuentra personal».

A esta situación, que se repite también en el resto de Galicia, se une una particularidad que es típica de la comarca barbanzana: la existencia de conserveras. La posibilidad de poder trabajar en ellas durante algunos meses, con un horario cerrado de lunes a viernes, hace que muchos vecinos no se planteen coger la bandeja durante el verano. Así lo explican en varios servicios municipales de orientación laboral, donde han llegado a escuchar frases como: «De todo menos de camarero.

La mayoría de las personas que acuden a buscar trabajo prefieren estar una temporada en una fábrica o descargando pescado, que emplearse en la hostelería. Allí cobran tres o cuatro meses y ya les llega para ir tirando, mientras no las vuelven a llamar».

Aunque un buen número de estos barbanzanos que acuden a buscar un empleo suelen ser jóvenes, también hay vecinos que rondan los 50 años, llevan tiempo en paro, «y que prefieren cualquier otro trabajo que ser camareros. Incluso sabiendo que toda la familia depende de su sueldo, pero no quieren», explican desde Boiro, donde reconocen que, además de para las fábricas, también existe mucha demanda para trabajar como mariscador de a pie.

Cursos laborales

En este y en otros municipios de la zona se han impartido varios talleres laborales de hostelería con el objetivo de formar a camareros y personal de cocina con vistas a introducirlos en un mercado laboral donde existe una gran demanda, pero la gran mayoría de los alumnos han optado por no trabajar durante la época estival. «Todos podían haber conseguido empleo ya desde el mes de marzo o durante todo el verano, pero no quisieron, y eso que están perfectamente formados, pero a ninguno les interesó hacerlo», afirman.

La situación no tiene visos de solucionarse. Muchos hosteleros se ven forzados a acabar tirando de la familia para mantener el negocio abierto, «porque lo que ganamos en verano es lo que nos permite mantenernos abiertos el resto del año. ¿Sin camareros, a quién vamos a llamar?».

Solo algunos estudiantes responden a las ofertas, pero no tienen experiencia

Los únicos que suelen responder a la llamada de los hosteleros suelen ser los estudiantes, generalmente universitarios, que necesitan ahorrar algo de dinero para pasar el verano y empezar el próximo curso. El problema es que no tienen experiencia y esto lastra mucho su operatividad. «Durante estos meses es cuando hay que atender a más gente y apenas hay tiempo para enseñar, por lo que muchos empresarios son reacios a contratar a estos jóvenes, aunque al final no tienen otra opción ante la falta de profesionales», apuntaron desde el servicio de asesoramiento laboral sonense.

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Precariedad

Está claro que si fuera el trabajo mejor pagado del mundo, aunque tuviera sus inconvenientes, habría mucha gente interesada en hacerlo. Pero lo cierto es que a nadie le agrada llevar la bandeja de sol a sol mientras ves como el resto del mundo se divierte, y sobre todo cuando a lo mejor no tienes contrato, o estás cotizando por la mitad del horario que haces. O las condiciones mejoran o los bares se quedan sin camareros.

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