La peatonalización avanza condicionada por las limitaciones de la red viaria

Las escasas alternativas al tráfico provocan quejas vecinales difíciles de resolver


Ribeira / la voz

Frente a la hegemonía del tráfico en el casco urbano de Ribeira, en los últimos años se ha dado paso a un nuevo concepto de ciudad que busca la humanización de las calles y la creación de espacios que favorezcan el tránsito ciudadano sin el agobio de los vehículos. Sin embargo, este proceso de peatonalización avanza muy condicionado por las limitaciones que tiene la red viaria,

La ciudad ribeirense carece de carreteras amplias y sus principales arterias, la avenida del Malecón y Miguel Rodríguez Bautista, son dos vías que discurren paralelas sin una comunicación directa. La peatonalización de un tramo de Rosalía de Castro, que se completará en septiembre con la realización de una segunda fase, así como las restricciones de acceso en una franja de la calle Galicia, han obligado a efectuar cambios circulatorios desviando el tráfico por viales, como Romero Ortiz, que carecen de capacidad suficiente para soportar este aumento de vehículos.

A esto hay que añadir que, debido a la configuración urbana de la ciudad, motivada por un crecimiento sin la adecuada planificación, los cambios circulatorios hacen necesario el establecimiento de direcciones únicas y de importantes variaciones que, hasta ahora, han sido el principal motivo de queja entre los vecinos. Barrios como el de O Monumento se han visto especialmente afectados.

Apuesta clara

Sin embargo, la apuesta por la humanización es clara y firme, respaldada por la totalidad de los grupos políticos que integraron la corporación en el pasado mandato, cuando el Partido Popular gobernó en minoría.

El PP capitaneado por Manuel Ruiz abanderó la necesidad de un nuevo modelo de ciudad, inspirado en las transformaciones que desde hace tiempo se venían produciendo en otras localidades, tanto en Galicia como fuera.

La actuación se sustenta en un plan de movilidad, elaborado tras la realización de un estudio en el período 2011-2015 que determinó las dificultades que ofrecía Ribeira para el tránsito peatonal.

Algunas carencias se han subsanado, pero todavía queda mucho trabajo por realizar para conseguir una localidad plenamente accesible para todos.

El arquitecto Carlos Fernández Coto indica que «Ribeira no tiene fácil solución» y señala las limitaciones de una red viaria poco interconectada: «Para desplazarse a muchas parroquias, los automovilistas se ven forzados a pasar por la ciudad, lo que implica un importante aumento circulatorio». Fernández Coto incide en la necesidad de construir una circunvalación, pero apunta también otras medidas: «Es preciso abrir nuevos enlaces con vías ya existentes para conseguir una diversificación del tráfico».

Asimismo, subraya que es imprescindible efectuar campañas de sensibilización entre la población: «Los ciudadanos deben cambiar, en muchas ocasiones el coche es prescindible, es una cuestión de mentalidad». En este sentido, considera favorable la iniciativa del Concello, emprendida este año, de bonificar el transporte en autobús entre las parroquias y el casco urbano.

También señala el arquitecto la importancia de «habilitar aparcamientos perimetrales, como ya se ha hecho» y, sobre todo, « señalizarlos adecuadamente para que quienes no residen en el término o no lo conocen sepan de su existencia y a dónde deben ir».

Precisamente, tráfico, circulación y aparcamiento fueron los principales problemas apuntados por los vecinos en la última encuesta de Sondaxe.

El nuevo modelo de contenedores de basura genera dificultades para su implantación

La limpieza viaria y la recogida de basura suelen figurar entre las principales preocupaciones de los ribeirenses. Así se constaba en la encuesta de Sondaxe realizada en el mes de mayo, donde figuraba en el quinto lugar. Cabe señalar que en un muestreo anterior, efectuado en febrero, ocupaba el tercero. El cambio de adjudicataria en la prestación del servicio, que ha permitido subsanar diversas carencias, puede ser la causa de que haya bajado posiciones. Sin embargo, el nuevo modelo de contenerización, con recipientes de mayor capacidad para evitar el depósito de bolsas en el suelo, ha conllevado dificultades en su implantación.

Las reducidas dimensiones de algunas calles o la escasa amplitud de las aceras han impedido colocar los nuevos contenedores o, en otros casos, su ubicación resulta molesta porque invade el espacio peatonal.

En cuanto a la limpieza, los vecinos tienen opiniones dispares, aunque muchos reconocen que entre la propia ciudadanía existe dejadez en este aspecto.

La calle opina

 «Caminar ahora por las calles resulta cómodo»

La vecina de Ribeira Patricia González reconoce que, al principio, era un poco reacia a la peatonalización, sin embargo, su percepción ha cambiado: «Caminar ahora por las calles resulta cómodo. Pensé que no iba a gustarme, pero debo reconocer que me siento encantada con el cambio que se ha producido».

«Agora resulta imposible moverse en automóbil»

Para María Jesús Pérez, las calles peatonales son una buena opción, pero en el caso de Ribeira cree que «a ampliación realizada é excesiva. Agora resulta imposible moverse en automóbil. Para ir á miña casa teño que dar un gran rodeo».

Sobre la limpieza viaria afirma que «fóra do centro hai maleza e verdín nas beirarrúas».

 «Está bien que se limite la afluencia de vehículos»

El aumento del a peatonalización en Ribeira convence a Bachir Ennamich, quien considera que «está bien que se limite la afluencia de vehículos. Resulta muy cómodo ir por estas calles». También se muestra satisfecho con el servicio de limpieza que se hace donde vive y en la ciudad en general: «Todo está bien».

«Discrepo coa ampliación do paseo do Malecón»

A Turita Parada no le gustan algunos de los proyectos acometidos: «Discrepo coa ampliación do paseo do Malecón. Moito asfalto. Debería ter máis zonas verdes, pero sen o aumento que fixeron». Con la limpieza viaria tampoco está conforme: «Hai que limpar por todas partes e non unicamente polas rúas do centro».

«Cambiei a tenda para a rúa peonil e as vendas subiron»

La comerciante Rosa Gómez explica la variación que experimentó su negocio al trasladarse: «Cambiei a tenda para a rúa peonil e as vendas subiron, hai moito máis movemento».

Afirma que «á xente gústalle pasear e mirar os escaparates. Eu considero que é algo beneficioso para unha vila».

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