La ilusión sigue siendo la energía más potente


Cuando vives una situación tan dura como la que sufre mi familia, se hace difícil poder describir con palabras lo que significa ser solidario, ya que nos embargan multitud de sentimientos. Por un lado está el inmenso dolor que sufrimos, pero por otro nos reconfortan las inmensas muestras de cariño y el apoyo que recibimos a diario.

El diccionario de la RAE nos dice que solidaridad es la adhesión o apoyo incondicional a causas o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles. Para nosotros es mucho más que eso; es dignidad, bondad, resiliencia, sacrificio, lealtad, compromiso, amistad, respeto, honor, compañerismo..., un compendio de los más esenciales valores humanos.

Ese sentimiento que hace que un grupo de personas nos sintamos unidas por una causa. Es también una oportunidad para hacer ver que nuestra sociedad quiere y puede cambiar diversas situaciones, también es una forma de expresarse ante las injusticias y la indiferencia de las Administraciones públicas y colectivos y, para nosotros, un regalo y una medicina que nos insufla energía todos los días; ¡la ilusión sigue siendo la energía más potente que existe!

Durante estos casi tres años, hemos convivido con muchas situaciones y personas, conocido a gente maravillosa que nos ayuda de todas las formas imaginables sin esperar nada a cambio; hemos formado una gran familia que comparte unos valores y objetivos: voluntarios, socios, personal sanitario, todas aquellas personas que colaboran con nuestro proyecto, y mucha gente anónima, que nos muestra su apoyo incondicional desde diferentes puntos de la geografía (Noia, Portosín, Rianxo, Madrid, Monforte, Estados Unidos, Suiza...).

Estas líneas son una nueva oportunidad para agradecerles su generosidad y cariño, con sus acciones están aportando un grano de arena para cambiar esas sinergias negativas y hacer el mundo un poco mejor, transmitiendo unos valores inalienables, ya que las buenas acciones nunca caducan.

Desgraciadamente, a lo largo de este tiempo, también nos hemos encontrado con personas que han intentado aprovecharse de nuestra causa, y otras a las que les molesta que unos padres hagan lo imposible por intentar curar a sus hijas; son los menos, pero !también los hay! Lo que está claro es que la solidaridad es un trabajo de equipo, de todos los grupos que componen la sociedad civil (Administraciones, ciudadanos, tejido asociativo, empresas), y si conseguimos transmitir ese mensaje y hacer perdurar ese sentimiento, ya se habrá conseguido mucho.

La solidaridad es una mano que te ayuda, una palabra amable y un abrazo amigo. Como bien cita Charles Dickens: «Nadie que haya aliviado el peso de sus semejantes habrá fracasado en este mundo».

Por Eduardo Agraso Padre de Celia y Caye

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