Las parejas de píllara descendieron a la mitad en la playa de Coroso

Un total de 14 nidos han sido balizados en el litoral entre Ribeira y Porto do Son


Ribeira / la voz

Las cambiantes condiciones meteorológicas están alterando los períodos de nidificación de la píllara, una especie protegida que encuentra en espacios dunares de la comarca un refugio idóneo para sacar adelante sus crías. El caluroso marzo motivó que se adelantasen algunas puestas y, en contrapartida, el frío de abril provocó un retraso generalizado del período habitual de anidamiento. Sin embargo, la naturaleza sigue su curso y, en la actualidad, huevos de esta frágil especie se extienden por el litoral barbanzano. La playa de Coroso es uno de los hábitats, aunque las parejas han caído a la mitad en el último año.

La investigadora del grupo de Biodiversidad Animal de la Universidade de Santiago María Vidal, que lleva más de dos décadas estudiando la evolución del chorlitejo patinegro en Galicia, explica que en el arenal urbano de Ribeira había, hasta hace dos temporadas, más de diez parejas. En la actualidad solo quedan cuatro, «y una de ellas no está de manera permanente, se mueve de un lado a otro. Eso es un síntoma de que tampoco tiene claro que sea un buen lugar».

De hecho, Vidal comenta que este año decidieron no acordonar la zona antes de que hubiera nidos, como sí se hizo en campañas precedentes, «porque los datos del pasado año fueron malos». La experta indica que ven con preocupación el cambio experimentado: «En Coroso hubo resultados fantásticos y era sencillo que los nidos salieran adelante porque no hay depredadores naturales. El problema radica en que desde hace algún tiempo sí hay muchos perros, que van sueltos y sin bozal».

El parque natural

Los investigadores dedicados al control de la píllara balizaron 14 nidos entre Ribeira y Porto do Son. Concretamente en los arenales de Río Sieira, Xuño, A Corna, Coroso, Balieiros y el parque natural de Corrubedo.

Precisamente, María Vidal explica que las playas del parque dunar se han convertido en el nuevo refugio de las parejas de chorlitejo, reemplazando este espacio por el de Coroso.

En cuanto a Balieiros, en Corrubedo, hubo un nido que se perdió, todo apunta a que por la acción depredadora de un animal. También en Río Sieira los estudiosos constataron la desaparición de huevos de una puesta. En este caso, por el mal tiempo.

Pero no todo son malas noticias en lo que respecta a la píllara, ya que se ha constatado este año el nacimiento de nueve ejemplares: seis en el parque natural de Corrubedo y tres en Xuño.

La playa de Carnota y el área de Monte Louro, ambas incluidas en la Rede Natura, también son espacios propicios para la reproducción del chorlitejo patinegro. María Vidal comenta que en el arenal carnotano suele haber una docena de parejas. Sin embargo, las características de estas áreas naturales motivan que no se balicen los nidos.

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