Economía matriarcal


Una vez superadas las elecciones generales, estando cerca la campaña de las locales, es un buen momento para plantear a los candidatos una serie de cuestiones. Asuntos que son los que verdaderamente importan a nivel municipal, aunque prefieran marcharse por los cerros de cuestiones ideológicas generales, problemas supramunicipales o, simplemente, poses demagógicas que no aportan nada ni nada aclaran al ciudadano.

La primera es lo que llamaría la aritmética de la madre. Una ciencia o disciplina para personas con criterio, responsabilidad, habilidad e inteligencia. Personas que anteponen lo pragmático a lo dogmático, personas finalistas y que concretan la jugada porque la necesidad exige poca floritura y mucha definición. Y en eso, queridas amigas y amigos, las madres eran lo que Messi en el fútbol actual: diosas.

Les pedimos a esas señoras y señores tan ufanos y tan sabelotodo que se presentan para posar sus reales en el sillón y asir el bastón de mando que ejerzan de madres y nos hagan la cuadratura del círculo con los recursos disponibles y que dejen atrás el despilfarro y el vender las joyas de la abuela. Que nos hablen de un presupuesto real, sin mentiras, que no haya que remendar a los tres meses. Cuáles son sus prioridades en el gasto y en recortar. De dónde vamos a sacar y a aumentar. Que nos hablen de inversiones posibles, de los recursos para acometerlas y mantenerlas. Y ya puestos que nos cuenten cuál va a ser el capricho que permitirán a sus vástagos con los pequeños ahorros en cuestiones cotidianas. Solo eso.

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