María Jesús Urgoiti, escultura y pintura vivas


Ha muerto, en Madrid, María Jesús Urgoiti. Nacida en Tolosa de Euskadi, revivida y siempre por amor asentada en A Coruña, grande de la escultura y de la pintura, con obra abierta en casi toda la Galicia monumental, Boiro incluido, con la espléndida paloma, tal vez gaviota, que baña su basa en las aguas tranquilas del paseo marítimo de Barraña. Estudió dibujo y modelado con Camps y Martiarena en San Sebastián.

Instalada por matrimonio en A Coruña, se gradúa en Decoración y Cerámica en la Escuela de Artes y Oficios de la ciudad y remata sus estudios de escultura cerámica en Madrid con Fernández Chiti. Desde su estudio de Culleredo salen para Bruselas, París, Nueva York y México, esculturas monumentales que tienen la basa dispuesta para su entronización pública. La ciudad donde vivió tantos años, A Coruña, luce esa espléndida Amparo, la cigarrera, personaje de La tribuna, de Emilia Pardo Bazán, en la plaza de la Palloza.

Guardo lo poco que tengo firmado por ella con auténtica devoción. Su figuración va de la semi abstracción a la contorsión de la figura humana bien diseñada en formas vegetales. Tuve la oportunidad -como la tuve en el caso de Bea Rey- de ayudarla en sus primeras exposiciones en Madrid, donde se consagró a partir de los primeros 80.

Al margen del cariño que siempre nos profesamos -era prima carnal de Begoña, mi mujer-, por encima de cualquier consideración fuera del arte, María Jesús Urgoiti era una entrañable criatura de enorme sensibilidad, no solo artística.

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