RIBEIRA / LA VOZ

El Escuadrón de Vigilancia Aérea número 10 (EVA-10) fue escenario ayer de uno de los actos más importantes para unas instalaciones militares de estas características, como señaló el general jefe del Sistema de Mando y Control Juan Francisco Sanz Díaz. Se trataba de la toma de posesión del mando por parte del comandante Roberto Ruiz Rumbo, que coge el testigo de Juan José Vázquez, que desde hace mes y medio está destinado en la subdelegación de Defensa de A Coruña, período en el que estuvo al frente de la base del Iroite de forma accidental la capitana Sheila García.

Autoridades y representaciones de la zona, así como mandos de las fuerzas de seguridad del Estado a nivel provincial se dieron cita en el EVA-10 para asistir al acto castrense con el que el general Juan Francisco Sanz encomendaba la jefatura del escuadrón a Roberto Ruiz Rumbo en la plaza de Armas de la Unidad, consistente en la lectura de la orden del Ministerio de Defensa, el posterior homenaje a los caídos y el desfile de la tropa que queda a su mando, precedido por el himno del Ejército del Aire.

Agradecimientos

Una vez finalizada la parada militar, y ya en un encuentro más informal con todos los invitados, tras el protocolario brindis en honor del «primer español», el rey, propuesto por el general, el nuevo comandante dirigió unas palabras a los presentes para expresar que era un honor asumir la jefatura de la unidad y agradecer la asistencia de las autoridades a su toma de posesión.

El general Juan Francisco Sanz alabó la labor desarrollada por Juan José Vázquez en sus dos años y medio al frente del EVA-10 y esbozó el historial profesional del comandante, que formó parte del Ala-11 como coordinador táctico del avión de patrulla marítimo P3-Orión, tiene más de 2.800 horas de vuelo en la plataforma P3 y D4, y estuvo destinado en el EVA-1, en el Grupo Móvil de Control Aéreo, en Torrejón y Morón.

Siempre alerta

Posteriormente, explicó a los presentes la importancia estratégica de la Unidad situada en la cima del monte Iroite, tanto para la defensa nacional como para el control de todo el tráfico aéreo, incluido el civil, y cómo permanece operativa las 24 horas del día durante los 365 días del año, «nunca se apaga».

A continuación invitó al nuevo responsable de las instalaciones a cuidar tanto el material técnico y militar con el que cuenta el recinto, como el humano, que consideró indispensable para mantener la eficacia de la Unidad y cumplir los objetivos del día a día.

El general jefe del Sistema de Mando y Control anunció que a la importante labor de funcionamiento que le queda encomendada al nuevo comandante se sumará otra no menos significativa, como es la próxima renovación técnica tanto de los radares, con la instalación de otros más modernos, como de los equipos de control y el «sistema nervioso» necesario para que los ojos del EVA-10 sean efectivos, entre otras mejoras que afectarán a todas las unidades y exigirán un gran esfuerzo y sacrificio.

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El EVA-10 cambia de mando a las puertas de una modernización técnica