¡Elijan un bando antes de abril!


Crónica ciudadana

Regresa el ruido de sables, el griterío a las plazas llenas y la hora de las últimas jugadas en el tablero de la política. Y sí, me moría de ganas de empezar una crónica con este nivel de épica. Los vaivenes a los que somete el poder habían alcanzado ya tales dosis de incertidumbre y surrealismo que era imposible aguantar esta suerte de cuerda floja más allá de la primavera. Si a esto se suma el aprovechamiento del simbolismo que en España tiene el mes señalado -suena el Himno de Riego-, todos los decorados, y demás parafernalia del atrezo, están listos para la gran cita con la política de este abril. No obstante, mi pregunta es la siguiente: ¿Y nosotros? ¿Estamos listos? ¿Sabemos ya que a bando vamos a apoyar?

En los últimos años han cambiado demasiadas cosas. Hemos visto que muchos de los rostros de los antiguos dirigentes han ido variando hasta mutar por completo la imagen que teníamos de ellos, con pugnas que generaron auténticas purgas en sus propias familias. Incluso entre aquellos que se declararon estandarte de un cambio que aún pretende lanzar a nuevas clases de gobernantes se han dado casos de traición y no faltaron las acusaciones de que prefirieron cobijarse en palacios personales, apostando todas las cartas al arma de los romances.

Se mastica cierta sensación de que todo está aún por escribir, a pesar de que ya se hayan puesto sobre la mesa algunos de los grandes factores que marcarán el rumbo de los acontecimientos. El control de las fronteras será sin duda uno de ellos, pero el poder que han ido conquistando las mujeres también influirá en gran medida. Y es que cuando parecía que determinados lugares permanecerían inmutables para siempre, desde el cálido sur y los jardines de Sevilla llegó un movimiento envenenado que muy pocos se esperaban. Entretanto, muchos aún piensan que en el norte el poder está atado y que la lealtad será guardada ante los mismos apellidos de siempre. Mas no hace tanto tiempo que esa tierra estuvo en manos de dos partes que constituyeron una inestable, pero efectiva alianza.

Sea como sea, es necesaria una llamada a la concordia y a mentalizarnos que hay muchas posibilidades de que el bando al que apoyemos, finalmente no salga vencedor o necesite de una nueva maraña de pactos y alianzas para hacerse con el poder. Mas lo realmente importante es que el 15 de abril se desatará el principio del fin, un desenlace destinado a saber de una vez por todas quien gobernará los siete reinos de poniente sentado o sentada sobre el trono de hierro. Con un poco de suerte, un doblete de dragones.

Ah, y no se despisten que solo una semana después tenemos elecciones generales.

Por Antón Parada CIUDADANA

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