El presupuesto en servicios sociales creció el doble que en infraestructuras

Los ayuntamientos destinaron 7,4 millones a gasto social el pasado ejercicio


ribeira / la voz

El envejecimiento poblacional marca cada vez en mayor medida la pauta de las políticas municipales, motivando la elaboración de unos presupuestos en los que los aspectos sociales cobran protagonismo frente, por ejemplo, al dinero destinado a la realización de grandes obras. Al comparar las partidas económicas de los últimos cuatro años puede comprobarse que los fondos destinados a servicios sociales han crecido el doble que los dedicados a infraestructuras.

El montante que en el 2018 reservaron los ayuntamientos de la comarca a la cobertura asistencial fue de 7,4 millones, más de un millón de euros por encima del consignado en los presupuestos del 2015. Esto representa un gasto medio por habitante de 70 euros, frente a los 57 del inicio del actual mandato.

Cosa distinta sucede, por ejemplo, con el apartado referente a actuaciones de mantenimiento y conservación de carácter básico, cuyo importe global fue de cinco millones, lo que representa unos 41 euros por barbanzano.

Al examinar los datos también puede observarse que es en los ayuntamientos más rurales donde la cuantía por habitante para servicios sociales es mayor, oscilando entre los 166 euros de Lousame y los 90 de Mazaricos.

Mayor esfuerzo

Los alcaldes consultados indican que el esfuerzo en materia asistencial es mucho mayor en la actualidad: «Es lógico debido al envejecimiento poblacional. Es la única área de gasto corriente que sube anualmente», explica Manuel Ruiz. El ribeirense también hace un apunte: «Un ejemplo lo tendremos en el pleno de este mes, donde abordaremos el expediente de contratación de la prestación de ayuda a domicilio. Pasaremos de 24.000 horas a 60.000, lo que significa que triplicaremos el tiempo».

Ahora bien, Ruiz también recalca que eso no significa que se deje de lado la inversión: «Ateniéndonos al presupuesto, nosotros estamos entre los cinco primeros ayuntamientos gallegos en este apartado».

En términos similares se expresa el rianxeiro Adolfo Muíños: «Non queremos deixar a un lado o traballo en materia de equipamentos e infraestruturas, aínda que existe unha conxuntura social que dirixe os investimentos cara outros guieiros».

Todo eso pese a que, como recuerdan algunos mandatarios, la ley de estabilidad presupuestaria tiene una regla de gasto que prima la inversión y el pago de la deuda existente. Esta circunstancia, recalcan, complica el incremento de la inversión social.

Pese a todo, los ayuntamientos son conscientes de las necesidades de una población que, por un lado, desciende en todos los municipios y, por otro, requiere cada vez mayores atenciones. Al referirse a esta cuestión, el regidor boirense, Juan José Dieste, sentencia: «El gasto social crece muy por encima de la inversión». En su caso, explica que la partida de este año para prestaciones asistenciales asciende a 1,3 millones, lo que representa un incremento superior a los 200.000 euros con respecto al 2018.

Solo en el último año, el promedio de crecimiento en los 11 ayuntamientos de la zona se sitúa en el 11 %.

El regidor mazaricano, Juan José Blanco Riveiro, recalca la subida de la atención a domicilio. Sobre esta cuestión, el sonense Luis Oujo explica que las circunstancias han cambiado: «Hai máis xente maior, e tamén que reside soa».

Las inversiones en residencias y centros de día están en las hojas de ruta municipales

El dinero destinado a gasto social aumenta en la comarca, pero varias Administraciones locales también tienen en su hoja de ruta la realización de inversiones que permitan la puesta en marcha de recintos asistenciales. Uno de los mejores exponentes de lo anterior es el Concello rianxeiro que, como recuerda su alcalde, Adolfo Muíños, destinará este ejercicio 1,6 millones a la adquisición del pazo de Rianxiño, llamado a albergar el demandado centro de día.

Por su parte, el boirense Juan José Dieste indica que está ultimándose la propuesta de modificación del plan parcial de Barraña. El cambio tiene por objeto modificar los usos actuales del suelo para que sea posible la construcción de una residencia. El resto del terreno, comentó, podrá dedicarse a otro equipamiento público.

La previsión es concluir el documento en breve, para que pueda ser remitido a la Dirección Xeral de Urbanismo, que debe dar el visto bueno.

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