La industria conservera genera el 38 % de los contratos a mujeres en Barbanza

Los datos sobre empleo confirman que las trabajadoras están más sujetas a la temporalidad que los hombres

J. M. Jamardo
Ribeira / La Voz

Uno de los lemas de las movilizaciones del 8-M es que si las mujeres paramos, el mundo se para, y hay sectores en los que esa afirmación es una realidad más que palpable. Basta con visitar cualquiera de las grandes conserveras que existen en la comarca para comprobar que las plantillas están formadas en su inmensa mayoría por trabajadoras; no en vano, esta industria es el gran motor del empleo femenino en la comarca. Prácticamente cuatro de cada diez contratos que firman las barbanzanas se formalizan en el ámbito de la transformación de productos del mar.

El sector conservero generó solo en los dos primeros meses del año 1.235 puestos de trabajo, que suponen el 38 % del total de contratos firmados por barbanzanas. La industria manufacturera es el segundo nicho del mercado laboral con mayor inserción de mujeres en Barbanza, según los datos sobre empleo correspondientes al inicio de este año, mientras que el tercer puesto del ránking lo ocupa la hostelería, pero con un nivel de ocupación mucho menor. De hecho, entre enero y febrero se firmaron 246 contratos a camareras, casi un millar menos que los registrados en la industria conservera.

Más inestabilidad

Los datos sobre empleo en el arranque del año no solo arrojan luz sobre cuáles son las profesiones con mayor ocupación femenina en la comarca, sino que ponen sobre la mesa la realidad del mercado laboral, que está marcado por una elevada inestabilidad que sufren en mayor medida las mujeres.

Entre enero y febrero se firmaron en el conjunto del área barbanzana un total de 6.034 contratos de trabajo, la mayor parte de ellos, el 53,9 % (3.254), suscritos por vecinas de la zona. Sin embargo, aunque el empleo femenino esté al alza, la inmensa mayoría de los puestos que se cubren son de carácter temporal. De hecho, del total de acuerdos laborales registrados, tan solo 480 eran indefinidos y, de estos, la mayoría (el 60,2 %) estuvieron destinados a hombres.

En los dos primeros meses de este 2019, las mujeres de Barbanza firmaron apenas 191 contratos indefinidos, de los que 54 eran a tiempo parcial. Esto supone que los 3.047 acuerdos laborales restantes eran temporales, o lo que es lo mismo, el 93,6 % del empleo femenino que se crea es de duración limitada.

En el caso de los hombres, aunque también existe una temporalidad muy elevada, este porcentaje es sensiblemente menor y se sitúa en el 88,9 % del total de contratos.

La demanda obliga a contratar personal de otras comarcas

El sector conservero está viviendo un buen momento. Las empresas de contratación temporal no dan abasto cuando empiezan las temporadas fuertes. En las últimas semanas la actividad en las conserveras ha vuelto a la normalidad tras el parón de las fiestas navideñas. Las incorporaciones han aumentado de forma considerable y algunas firmas especializadas han tenido que recurrir a personal de otras zonas para completar las plantillas.

Una empresa con sede en Boiro señaló que desde el año pasado cuentan con bastante demanda y normalmente lo que piden sus clientes son gente con experiencia, aunque es complicado encontrarla. También afirmaron que hay personal joven que quiere incorporarse al mundo laboral, pero también se nota un colectivo de mediana edad que recurre a la conserva para ponerse a trabajar, aunque sin experiencia, pero que poco a poco se van incorporando.

La mayor parte del personal que solicitan las conserveras es para la limpieza de atún, aunque «tamén se están pedindo para outros postos». En los últimos meses se detectó un incremento de solicitudes de empleo para las factorías de transformación de pescados y mariscos de personas procedentes de la comarca de Muros, según apuntaron desde una ETT, debido al cierre de la factoría de Calvo en Esteiro, pues mucha gente se quedó sin trabajo y se incorporó a las fábricas de Barbanza.

Trabajadores con experiencia

Por otra parte, cabe destacar que encontrar operarias suficientes para dar servicio a las conserveras de la zona no está siendo tarea fácil, según comentaron desde una ETT de A Pobra, ya que la mayoría de las personas con experiencia «están a traballar».

Fuentes de esta misma empresa indicaron que no solo hay demanda para este sector pues «nótase un crecemento en outros como pode ser a construción e tamén a hostalería».

En la actualidad, lo que más mano de obra necesita son limpiadoras de atún. En este sentido, indicaron que se está llamando a personas sin experiencia pues hace falta gente para estos puestos debido a la buena marcha de las conserveras.

Desde esta ETT pobrense comentaron que el perfil de gente que acude a ellos en busca de empleo es una persona de mediana edad, pero «tamén hai rapazas novas con formación universitaria». Por último, destacaron que las peticiones de trabajadoras de la comarca no son suficientes y es necesario acudir fuera. Así, todos los días viene personal de Padrón, Valga o Vilagarcía, entre otras localidades.

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