Las ofertas de alquiler o compra de suelo forestal se disparan en Barbanza

Compañías portuguesas y nacionales acuden a la comarca para realizar plantaciones


ribeira / la voz

«Agora mesmo, o papel é o ouro do mundo», afirma un profesional barbanzano dedicado a la comercialización de madera. La previsión de un incremento exponencial del consumo de este material y sus derivados es una de las causas que fuerzan a las empresas a intentar garantizarse el suministro de materia prima de cara al futuro. El arrendamiento de terrenos a celulosas por parte de comunidades de montes no es algo nuevo en la comarca, la diferencia es que en los últimos meses se han disparado las ofertas para la compra o alquiler de terrenos forestales.

Las propuestas, destinadas principalmente a la plantación de eucalipto y, en menor medida, de pino, llegan tanto del vecino Portugal como de compañías que ya operan habitualmente en la zona e, incluso, de algunas a nivel nacional. Buscan tanto parcelas administradas por comunidades como de carácter particular.

No solo las papeleras se muestran interesadas, también lo están quienes trabajan directamente en la elaboración de elementos de madera. Un pequeño empresario del ramo señala que las grandes compañías «están incrementando a produción e non queren depender do prezo que lles impoñan os particulares. Algunhas triplicaron o volume de arrendamentos a nivel galego e a comarca non é allea ao fenómeno».

La comunidad de montes de Sealo es una de las que ha recibido ofertas, pero su presidente, Peregrino Filgueira, explica que la rechazaron: «Preferimos seguir potenciando as frondosas. Temos o monte ben coidado e cada vez que realizamos unha corta volvemos plantar». Otro motivo de disconformidad fue el económico: «Non estou moi conforme cos cálculos que se fan».

Establecer el precio

Precisamente, en el aspecto monetario incide un propietario pobrense, Juan Boullón, con amplias extensiones de terreno de árboles para la comercialización de madera: «¿Quién pone el precio de venta?». Asimismo, indica que la posibilidad de que se limiten las plantaciones de eucalipto a corto plazo puede estar detrás del interés de las empresas por asegurarse la consecución de los terrenos.

Los arrendamientos se hacen por unos 30 años, ya que lo que se persigue es garantizar la obtención del producto. En la comarca, algunos representantes de entidades de montes alertan de que el estado de abandono en que se encuentran, debido a la falta de relevo generacional para tomar las riendas, puede provocar que amplias franjas de superficie acaben siendo administradas por fábricas para la plantación de especies que respondan a sus intereses.

La comunidad de montes de Cadarnoxo, presidida por Álvaro Castro, también tuvo una propuesta de arrendamiento por parte de una celulosa, pero la rechazaron: «Estaban interesados en plantar eucalipto e nós queremos conservar o sistema actual, no que temos maioritariamente pino e zonas de pastoreo. O eucalipto parécenos un perigo, tanto polos incendios como pola auga. Xa notamos, nun sitio próximo a unha fonte, que descendía a cantidade de líquido».

Cabe señalar la opción de alcanzar acuerdos con empresas solo está al alcance de las entidades que no tienen convenios con la Xunta para la gestión del terreno. Algunas que se encuentran en esta situación han tenido recientemente ofertas de venta de madera, pero la descartaron porque solo puedes ser con subasta.

Tres modelos de gestión son los más frecuentes

Las compañías que ofrecen el arrendamiento de las parcelas suelen ofrecer tres modelos distintos de acuerdos con los clientes, en los que se establecen diferentes métodos de pago, teniendo en cuenta o no el precio al que vaya la madera en cada época del año.

 

Cantidad fija

Gestión de la parcela. Una de las alternativas es alquilar la parcela a la compañía interesada y establecer el precio de una cantidad fija anual.

 

 

Reparto

Cobro por talas. En otro modelo el propietario percibe la mitad del dinero que la empresa obtenga en la realización de cada una de las cortas y que, además, sufrague los trabajos silvícolas.

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Riqueza

La madera siempre ha sido una fuente de riqueza, aunque en el caso de la comarca su aprovechamiento es escaso, en términos generales, y son pocos quienes buscan sacar el máximo partido. El principal problema es el minifundismo. Con terrenos más grandes sería posible establecer planes de cortas y plantaciones, de forma que los propietarios dispondrían de la posibilidad de controlar mejor un mercado que ahora se les escapa.

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