Los proyectos de turismo marinero de la comarca desaparecieron por las trabas administrativas

Las cofradías de A Pobra, Portosín y Lira tuvieron que abandonar las iniciativas por la falta de implicación de las Administraciones


El hundimiento del Prestige marcó un antes y un después en la actividad pesquera de la zona. Las autoridades y los propios profesionales del mar le vieron las orejas al lobo pues comprobaron como en unos días la contaminación podría acabar con el sustento de miles de familias. Algunas cofradías comenzaron a idear proyectos para ver la posibilidad de aumentar sus ingresos. El turismo es una actividad en auge que aporta importantes beneficios en la que pusieron sus ojos. Así nacieron iniciativas para poner en valor la pesca artesanal y el marisqueo. Pósitos de la comarca se embarcaron en abrir sus puertas al turismo y a los visitantes pero la crisis y la burocracia acabaron con la posibilidad de aumentar los ingresos por llevar gente a bordo.

Uno de los más críticos con la postura de la Administración fue el expatrón mayor de A Pobra Manuel Maneiro. La entidad que dirigía puso en marcha un proyecto en colaboración con los pósitos de Cangas y O Grove que se denominó Pescanatur. Se fue al garete por la escasa o nula implicación de las autoridades, según comentó uno de los mentores de la iniciativa.

La actividad consistía principalmente en mostrar al público en general cómo era el trabajo a bordo de una embarcación de artes menores para que viesen lo duro de este oficio y «o que custaba pescar».

Manuel Maneiro indicó que las tres entidades apostaron «moi forte e tiñamos postas moitas esperanzas na idea». En A Pobra ya tenían preparado algún barco y en las otras localidades ya llegó a funcionar. Sin embargo, «ao final non saíu adiante polos problemas burocráticos que non fomos capaces de resolver. As trabas da Administración impediron que frutificase esta idea para a que tiñamos algunha subvención da Unión Europea». El papeleo y la burocracia «foi unha loucura. Cando tiñas arranxado por un lado, pedíanche máis por outro. Ao final desistimos».

Obligaciones y exigencias

Quejas similares son las de Eduardo Carreño. El expatrón mayor de Portosín reconoció que el proyecto era muy similar al pobrense e incluso ellos incluyeron a los barcos del cerco para llevar pasajeros. «Durante tres anos funcionou bastante ben pero ao final tivemos que pechalo porque as obrigas e esixencias da Administración non fomos capaces de superalas e tamén pola crise económica que se viviu ».

Eduardo Carreño indicó que cada semana utilizaban este servicio unas diez personas siendo un pequeño complemento para los marineros. La intención era promocionar el trabajo y dar a conocer sus productos pero pagar seguros y enrolar a la gente fue algo que no pudieron superar.

Proyecto pionero

La cofradía de Lira fue una de las pioneras de Galicia y España en poner en marcha la posibilidad de que los barcos de pesca llevasen turistas a bordo. La iniciativa fue todo un acontecimiento pues de esta idea se hicieron eco numerosos medios de comunicación españoles y también extranjeros. La difusión tan importante atrajo al municipio carnotano a cientos de turistas llegados de diversos rincones del mundo, desde chinos hasta japoneses, americanos ,ingleses y alemanes, entre otros.

Alrededor de 14.000 personas disfrutaron de esta iniciativa, que estuvo en funcionamiento unos siete años, incluidos niños de colegios que se acercaron a ver el museo dedicado al mar y las rutas y oficios de los marineros. Fuentes de la entidad que en esas fechas dirigían el pósito afirmaron que después tanto tiempo hubo que bajar la persiana por falta de ayuda y colaboración de las Administraciones.

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