Un reguero de pintadas mancillan bienes protegidos de A Pobra

Entre los inmuebles afectados figura una de las pocas casas del pincho que todavía se conservan en la zona norte de la ría arousana


ribeira / la voz

No es la primera vez que el rico patrimonio arquitectónico, civil o religioso, de A Pobra sufre agresiones vandálicas en forma de pintadas, la Torre Bermúdez o la iglesia de O Castelo son ejemplos de ello, pero en las últimas jornadas la localidad padece el azote de quien parece ser una única persona dispuesta a convertir su firma en una pesadilla visual.

Nada parece interponerse en su camino, porque trabaja impunemente y a destajo, cebándose principalmente con algunas de las joyas que atesoran las calles de la zona antigua de la villa.

Bajo el hachazo de su espray han caído ya inmuebles protegidos e inventariados, como una vivienda de la calle de O Extremo. Se trata, explica el historiador Antonio González Millán «dunha das escasas construcións que se conservan na marxe norte da ría de Arousa das antigas casas de mariñeiros con posibles». Popularmente son conocidas como casas del pincho porque tienen un tejado a dos aguas con un saliente en la parte superior para ser visibles desde el mar.

La edificación de A Pobra, que además está en fase de rehabilitación, tiene la particularidad de que forma parte de un solar que incluye un terreno que antaño fue para uso agrícola. Otra de sus singularidades es que posee un hórreo de sillería. González Millán explica que fue construida en la década de 1870 y que figura en el PXOM.

Hasta los árboles

De las agresiones en forma de borrón pictórico no se libran ni los árboles de los jardines Valle-Inclán, ni edificaciones aledañas a la plaza de las Cinco Calles. Cabe señalar que ambos espacios están protegidos.

Antonio González Millán precisa que estas pintadas constituyen sendas faltas contra el patrimonio y el urbanismo e indica que con el cambio legislativo que «en la nueva ley del 2020, este tipo de agresiones pretenden equipararse a un delito urbanístico».

A los vecinos no le ha pasado desapercibido el reguero de manchas de espray que, además, tienen diversos colores: negro, lila y, desde ayer, hasta azul: «Está cheo delas», aseguraba un hombre que pasaba por los jardines. En una plaza próxima a la alameda, otra mujer precisaba hacia donde apuntan los comentarios sobre la posible autoría de este atentado al patrimonio que parece no tener fin.

Sin embargo, en el Concello de A Pobra desconocen quien puede ser el artífice. Diversos vecinos de la villa consideran que se trata de la misma persona por la similitud de la sucesión de pintadas aparecidas recientemente. El alcalde, Xosé Lois Piñeiro, indicó que ha contactado con la Policía Local y con la Guardia Civil para que realicen averiguaciones con el propósito de localizar al autor.

Algunos temen que no quede ni un lugar libre. Lo cierto es que otros inmuebles singulares, como la edificación del siglo XVI situada frente a la Casa Grande de Aguiar, también muestran en sus paredes la herida dejada por los espráis. En este caso alguien escribió unas palabras que luego fueron rociadas por encima, con lo que la mancha negra resulta todavía más llamativa.

Tampoco inmuebles tradicionales en el barrio de Os Cataláns se han librado de lo que parece ser una plaga.

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