Las sucesivas heladas convierten en peligrosas una veintena de carreteras

La AC-550 registró una salida de vía sin heridos a su paso por el núcleo sonense de San Pedro de Muro

xoán R. Alvite
ribeira / la voz

Las bajas temperaturas que sufre la comarca desde la pasada semana están provocando una sucesión de heladas que afectan a los cascos urbanos y, especialmente, a una veintena de carreteras cuya peligrosidad ha aumentado significativamente, sobre todo en tramos sombríos en los que las horas de sol no consiguen eliminar las cristalinas y resbaladizas placas que se forman sobre la calzada.

Afortunadamente, solo existe constancia de un par de percances. El último tuvo lugar a las diez y media de la mañana de ayer en la AC-550, a su paso por la localidad sonense de San Pedro de Muro, donde un vehículo se salió de la vía. Los agentes municipales indicaron que no hubo heridos.

Policías locales, Guardia Civil y equipos de Protección Civil se mantienen alerta, inspeccionando los puntos más conflictivos. El frío remitió ligeramente la pasada noche en la mayoría de los municipios, pero personal de los grupos de emergencia indicaron que existen avisos de que proseguirá en los próximos días, por lo que no bajarán la guardia hasta que la situación se estabilice.

Entre las vías en las que es preciso extremar las precauciones figuran la AC-400, especialmente en Paxareiras. El jefe de la Policía Local de Carnota, Jesús López, comentó que, por precaución, va a echarse sal mezclada con unas escamas especiales. También hay complicaciones en la DP-4202, que comunica Noia y Lousame, así como en la DP-4201, principalmente entre Portobravo y O Confurco.

Outes y Mazaricos

Otra carretera que ha incrementado su riesgo es la DP-3404, que pasa por Outes y llega hasta territorio mazaricano. Los puntos con mayor peligrosidad, en los que se ha echado sal, son los que discurren por Boel, Berres y Lantarou, en el municipio outiense, así como en el mazaricano de A Insua, que está en la subida a Ponte Olveira.

Por su parte, Protección Civil de Noia ha efectuado varias actuaciones en la AC-549, donde se encuentra la rotonda de Orro que permite el acceso tanto a la variante noiesa como al corredor. El responsable de la agrupación, Eduardo Moledo, comentó que tuvieron que echar sal en la DP-5706, que baja a Testal.

En muchos casos, los servicios de emergencias avisan a los titulares de las vías respectivas -Xunta y Diputación de A Coruña- para que adopten las medidas correspondientes. De hecho, el ente provincial alfombró con toneladas de sal más de un centenar de kilómetros.

También un buen número de carreteras locales están siendo objeto de vigilancia especial ante la persistente ola de frío. En el caso de Lousame, la que comunica Marracín y Maside. En cuanto a Mazaricos, las zonas críticas son la subida al alto de A Ruña, los accesos a Xestoso y Recarea, Colúns y Campelo y el vial de Santa Mariña a Eirón.

Dada la dispersión geográfica existente, en muchos puntos han sido los vecinos quienes han advertido a los grupos de emergencias de la necesidad de adoptar medidas para evitar que las calzadas se transformasen en auténticas pistas de patinaje para los vehículos.

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