El registro del hospital comarcal solo tramitó 34 testamentos vitales

«Existe un gran desconocimiento», argumenta la responsable del servicio


ribeira / la voz

Pese a que las encuestas revelan que la mayoría de los ciudadanos están a favor de la legalización de la eutanasia y a que Barbanza es un territorio especialmente sensibilizado con este tema debido a la lucha que encarnó Ramón Sampedro, la puesta en marcha del registro de instrucciones previas en el hospital comarcal no está dando los resultado esperados. El servicio, una de las principales demandas de Derecho a Morir Dignamente, entró en funcionamiento hace dos años y, desde entonces, solo ha tramitado 34 testamentos vitales. Y eso que este documento es el único que permite a las personas decidir el tratamiento y los cuidados a recibir en la recta final de su vida o el destino de sus órganos, entre otras cuestiones.

La trabajadora social encargada de este registro, María Quintano, considera que la falta de información está detrás de la escasa demanda que registra el servicio: «Nadie llega aquí derivado de centros de salud o de otro tipo de instalaciones relacionadas con el ámbito de la sanidad, sino que los que vienen conocen el documento por familiares y amigos». Señala que, el perfil habitual es el de ciudadanos de entre 45 y 65 años; sanos, salvo excepciones; y en un porcentaje considerable, testigos de Jehová: «Vienen para dejar constancia de que no quieren ser sometidos a transfusiones de sangre».

Incidiendo en el aspecto de la falta de información, Quintano añade que hay vecinos que acuden a ella con un documento realizado ante notario: «No saben que se puede cubrir directamente aquí y que es un proceso totalmente gratuito. Existe un gran desconocimiento». La trabajadora social insiste en la importancia que tiene el testamento vital: «Es la manifestación anticipada de la voluntad de una persona sobre los cuidados y tratamientos que desearía recibir cuando sea incapaz de manifestar directamente su opinión».

Garantía única

En estos momentos, este documento es la única garantía que tiene una persona de que sus últimos deseos ante una enfermedad terminal o un estado de inconsciencia irreversible sean cumplidos: «Se puede dejar constancia de que no se apliquen técnicas de soporte vital que solo contribuyan a alargar la vida y también que se proporcionen cuidados para aliviar el dolor», señala María Quintano. Añade que también es posible reflejar todo lo contrario: «Las personas que deciden dar el paso suelen pedir que no se prolongue su vida innecesariamente, puesto que nadie quiere sufrir, pero también es posible solicitar la aplicación de todos los tratamientos posibles».

La importancia del testamento vital radica también en el hecho de que es el único medio de garantizar el destino final de los órganos de una persona, puesto que la posesión de una tarjeta de donante deja en manos de los familiares la decisión ante un fallecimiento. A mayores, es un documento totalmente abierto: «Los firmantes pueden añadir todo lo que deseen, siempre y cuando sus propuestas no sean contrarias a la ley vigente. Incluso pueden hacer constar supuestos futuros, como que se les aplique la eutanasia en caso de que sea aprobada». También es posible revocar o sustituir el testamento en cualquier momento.

Sorprendida por la escasez de vecinos que han tramitado este documento, Quintano señala que la cifra se encuentra en la media registrada en otros servicios similares de Galicia.

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