Media docena de personas perdieron la vida en viales barbanzanos este año

El último accidente mortal se registró en Porto do Son hace apenas una semana


Ribeira / la voz

Hace unos días, en su visita a Rianxo para presentar una nueva campaña promovida por la Policía Local para prevenir los accidentes en estas fechas, la jefa provincial de la DGT, María Victoria Gómez Dobarro, advertía del alarmante incremento del número de fallecidos en las carreteras. De hecho, a mediados de octubre ya se había superado la cifra de muertos de todo el año pasado, y ha seguido creciendo. En las carreteras de la comarca, dos personas perdieron la vida este mes de diciembre, y en el conjunto del 2018 la cifra se eleva a media docena.

La víctima de accidentes de tráfico más reciente es un vecino de Porto do Son que falleció hace apenas una semana. En la madrugada de la víspera de Nochebuena, la motocicleta que pilotaba se salió de la vía en la carretera AC-550 a su paso por Portosín y falleció sobre el asfalto.

Este fue el tercer siniestro mortal registrado en ese vial comarcal este año. En el mes de junio se produjeron otros dos sucesos que se cobraron las vidas de tres personas. El día 1, otro vecino del municipio sonense se salía de la vía con su coche en la zona de A Arnela. A consecuencia del brutal impacto tuvo que ser excarcelado y llegó vivo al hospital, sin embargo murió horas más tarde a causa de las graves heridas que sufrió.

Apenas diez días más tarde se registraba en la misma carretera, pero en el municipio de Carnota, el accidente más trágico de este 2018, otra salida de vía en la que fallecieron dos hermanos de Caldebarcos de 20 y 14 años de edad.

Enorme conmoción

El siniestro causó una enorme conmoción en el municipio carnotano, donde la familia de los jóvenes, que se dirigían al instituto de la localidad, en el que la menor de los hermanos cursaba segundo de ESO, es muy conocida. El conductor perdió el control del vehículo a la salida de una curva muy pronunciada en el puente de Vadebois y chocó contra el quitamiedos antes de colisionar frontalmente contra otro turismo que circulaba en sentido contrario.

Ambos murieron en el acto y son las víctimas más jóvenes de las que se contabilizaron a lo largo de un año que inició el trágico balance de muertos en las carreteras muy pronto, el 3 de enero, con un atropello en la autovía.

Este tipo de accidentes no son habituales en vías de alta capacidad, pero en el caso de la AG-11 es la segunda vez que ocurre algo similar. En marzo del 2011, una octogenaria fue arrollada por un camión.

Bastantes avisos

En el caso del arrollamiento de este año, la víctima fue un vecino de Boiro, pero natural de Cabana de Bergantiños, de 47 años de edad, que fue alcanzado por un turismo que circulaba por la vía a primera hora de la mañana. Todavía no había amanecido y el hombre vestía ropa oscura, de manera que el conductor no lo vio y no pudo evitar alcanzarlo.

Tras este suceso se supo que las alertas provocadas por la presencia de peatones en la autovía no son algo aislado y, de hecho, cada cierto tiempo se repiten los avisos de conductores que se topan con vecinos caminando por el arcén de la arteria viaria.

La sexta víctima mortal en las carreteras barbanzanas también falleció atropellada. Se trata de una vecina de Mazaricos que al anochecer del 8 de diciembre fue alcanzada por un turismo en la AC-400 en As Maroñas cuando volvía de misa, elevando del siniestro balance de un vial en el que se han dejado la vida 15 personas durante el último lustro.

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